opinión

El hantavirus y la sinrazón de los haters

Por el profesor y escritor Javier Arias Atacho

Luis Méndez

La Ribera |

Javier Arias Artacho

La tensión política que vive el país ha llegado a un punto de casi no retorno. Parece existir un pacto de agresión constante donde solo importa la posibilidad de dañar al rival, más allá de sumar para una mejor convivencia o el bien común. Lanzarse al despotrique por todo no solo tensiona nuestra sociedad, sino que, al mismo tiempo, deslegitima a aquellos que asumen que, por decreto, el otro siempre lo hace mal. Es una dinámica que no ayuda, como digo, a creer que quien denuncia puede llegar a estar verdaderamente autorizado en otras acusaciones que quizás sí sean ciertas y necesarias. Perder la autoridad o la legitimidad debería ser algo que preocupara a la clase política y es evidente que hoy por hoy no es así.

Ahí tenemos la polémica estéril generada por el crucero antártico Hondius, el que llegó a las Islas Canarias con un brote de hantavirus a bordo. El contagio producido en Argentina hacía necesario que el buque recalara en algún puerto con las garantías necesarias para el avituallamiento, un desembarco seguro de algunos infectados y la repatriación y aislamiento pertinentes. ¿Qué país europeo y con medios podía negarse a este acto de solidaridad y de sentido común? ¿Quién podía desoír la petición de la Organización Mundial de la Salud? ¿Es que cualquier otro gobierno hubiese actuado de forma diferente? Pues no. El gobierno español actuó con coherencia y respondió a lo que se esperaba de un país europeo y, después de una polvareda de pataleos adolescentes, consiguió organizar un protocolo de llegada a las Islas Canarias donde ni las ratas pudiesen escaparse del cribado tras es desembarco.

Pues ahí tuvimos al presidente canario Fernando Clavijo acusando al gobierno central de ocultarle información, de imponer, permitir y venga y venga el ruido de quienes solo les interesa la demagogia. ¿Y el señor Santiago Abascal diciendo que Pedro Sánchez sería capaz de provocar una pandemia? ¿Se puede lanzar una barbaridad más grande? El PP, sin pisar la línea de la insensatez, también cayó en la dinámica de no acompañar y sí en la de poner en duda y criticar. Es un hecho que esta eventualidad ha sido una oportunidad para que el gobierno de Pedro Sánchez aprovechara para sacar pecho, pero como lo hubiese hecho cualquier otra corporación. ¡Es que hay que saber dar la César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios! No vale palo para todo. No.

Creo que la población está deseosa de otra cosa y no concibo una nueva etapa política sin que los vencedores inviten a sus rivales al consenso en los asuntos importantes y claves para la nación. Con estas situaciones se hace evidente que unos y otros se mueven en un circo donde cada uno interpreta su papel. Sin embargo, la ciudadanía moderada está deseosa de líderes auténticos que despierten la confianza mayoritaria de un pueblo, tanto con sus aciertos como con sus errores.

No es bueno cargar demasiado las armas, porque te pueden estallar en la cara el día menos pensado, el de las elecciones.

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