MOVILIDAD INCLUSIVA

La Universidad de Alicante estudia los espacios urbanos próximos al paso del TRAM

El proyecto se centra en el estudio de la accesibilidad percibida en espacios urbanos cercanos a paradas de TRAM según las necesidades de las personas cuidadoras no remuneradas habitualmente invisibilizadas en la planificación urbana

Redacción

Alicante |

El TRAM d'Alacant en imagen de archivo | Europa Press

La Universidad de Alicante (UA), desde el Departamento de Edificación y Urbanismo, lidera el proyecto de investigación INCLUSIVEnodes, una iniciativa financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades cuyo objetivo es identificar aspectos clave del entorno urbano próximo a nodos de transporte que condicionan la calidad de vida, la movilidad cotidiana y el uso del transporte público, desde la perspectiva de los cuidados.

El proyecto, dirigido por la investigadora Leticia Serrano Estrada, se centra en el estudio de la accesibilidad percibida en espacios urbanos cercanos a paradas de TRAM, poniendo el foco en las necesidades de las personas cuidadoras no remuneradas, un colectivo esencial para el sostenimiento de la vida diaria pero habitualmente invisibilizado en la planificación urbana.

Leticia Serrano Estrada indica que “las ciudades están cambiando porque somos una población cada vez más urbanizada y longeva, y eso nos obliga a repensar cómo nos movemos y cómo queremos vivir en ellas”. Por ello, considera que “apostar por ciudades más caminables y por una movilidad activa (caminar, usar la bicicleta o el transporte público) es también apostar por mantener nuestra autonomía, favorecer la socialización y cuidar nuestra salud física y mental”.

La investigación se desarrolla en los espacios próximos a tres paradas de la línea 2 del TRAM de Alicante (Mercado, Garbinet y Pintor Gastón Castelló), considerados puntos estratégicos donde convergen distintos modos de movilidad. El objetivo es analizar cómo el diseño y la calidad de estos entornos influyen en la decisión de las personas de utilizar o no el transporte público, especialmente en el caso de quienes realizan tareas de cuidado en su día a día.

“Entendemos la accesibilidad urbana desde el cuidado en su sentido más amplio: cuidar de otras personas, pero también cuidar de nosotros mismos para poder movernos por la ciudad con autonomía, seguridad y confianza durante más tiempo. Porque desplazarnos en transporte público también implica caminar, y ese movimiento cotidiano no solo favorece la salud física, sino también la salud mental, al relacionarnos con otras personas y sentirnos parte de la vida urbana”, señala la investigadora.

Desde esta perspectiva, el proyecto plantea que las paradas y sus entornos “no deben ser solo puntos de paso, sino espacios que faciliten la conciliación de los cuidados con la movilidad cotidiana”. Esto implica, según el proyecto, “diseñar áreas accesibles, seguras y confortables que permitan encadenar trayectos, realizar pequeñas gestiones o favorecer la interacción social”.

Pablo Martí Ciriquián, Luis Moreno Izquierdo, Erika Meléndez Oliva, Leticia Serrano Estrada, Álvaro Bernabeu Bautista, Mariana Huskinson, Aimée Torres Penalva, algunos de los investigadores que participan en el proyecto | Alejandro Fernández Cornejo, Explicita Studio

“Si estos espacios responden mejor a las necesidades reales de la vida cotidiana, especialmente de quienes cuidan, pueden contribuir de forma decisiva a aumentar el uso del transporte público y avanzar hacia una movilidad más sostenible”, añade Serrano Estrada.

Para ello, el equipo desarrolla un diagnóstico multidimensional que permitirá identificar barreras y oportunidades en estos entornos, y proponer estrategias de mejora, integrando variables urbanas, sociales, económicas y de salud, con la participación de expertos en urbanismo, sociología, economía, ciencias de la salud e informática.

El proyecto combina metodologías innovadoras, como auditorías técnicas del espacio urbano Accesscity, recorridos con cámaras 360º apoyados en inteligencia artificial y técnicas tradicionales de observación del comportamiento y encuestas para analizar el uso real del espacio en momentos de alta afluencia.

“Hay una premisa clara en nuestro trabajo: lo que no se mide, no se puede transformar”, destaca la investigadora. Así, explica que “el objetivo es identificar qué factores del espacio público facilitan o limitan la movilidad cotidiana desde la perspectiva del cuidado, para proponer criterios concretos que permitan orientar la transformación de los nodos de transporte en espacios de autonomía, encuentro y vida urbana activa”.

INCLUSIVEnodes se alinea con los principales retos sociales y ambientales actuales, contribuyendo a ámbitos como la movilidad sostenible, la salud urbana, la igualdad de género y la reducción de desigualdades, en consonancia con la Agenda 2030.

Los resultados del proyecto permitirán avanzar hacia modelos urbanos más inclusivos, que integren la movilidad y los cuidados en el diseño de la ciudad, reforzando el papel del transporte público como eje central de una vida urbana más equitativa y sostenible.