La ética en la estética: José Palmás reivindica en Más de uno Alicante la autenticidad que se está perdiendo
El estilista, escritor y pintor comparte su trayectoria vital junto a Luz Sigüenza y Miguel Noguera apostando por una belleza con conciencia frente al abuso de la imagen
Alicante |
Más de uno Alicante, con Luz Sigüenza en Onda Cero, ha demostrado una vez más que los lunes también pueden tener alma. En El ojo crítico, Miguel Noguera ha desplegado su particular alfombra roja, más de complicidad que de protocolo, para recibir a uno de esos invitados que no solo cuentan cosas, sino que se cuentan: José Palmás. Estilista, peluquero, columnista, pintor… y, como él mismo se define con media sonrisa, “experto en autenticidad personal”.
Desde el primer momento la conversación tiene algo especial. No es una entrevista al uso; es casi una charla entre amigos que se permite pausas, silencios y alguna que otra risa. Palmás no habla solo de imagen, habla de identidad. De lo que somos cuando nadie nos mira. De lo importante que es sentarse frente al espejo, reconocerse y gustarse. Porque, dice, su trabajo no consiste en cambiar a nadie, sino en ayudar a cada persona a encontrarse.
Aunque el ambiente invita a la risa, hay un momento en el que todo el mundo presta atención sin interrumpir: cuando recuerda su infancia en una familia de diez hermanos en la España de los 70, lo hace sin victimismo, pero con una verdad que emociona. Y cuando habla de su padre, ciego desde niño, luchador incansable, fallecido con solo 46 años, la voz se le suaviza. “Lo recuerdo con orgullo. Yo quería ser ciego, para ser como él”.
Aunque El ojo crítico es un espacio donde el humor siempre encuentra hueco, la conversación también se adentra en un terreno que a Palmás le preocupa de verdad: el abuso de la estética. No señala, pero sí invita a pensar. Advierte de esa obsesión, especialmente entre los más jóvenes, por cambiar lo que no necesita cambio. Y plantea una idea que resuena con fuerza: no solo se está exagerando la estética, se está perdiendo la ética.
Le incomoda el maquillaje que fabrica emociones impostadas, las imágenes retocadas que alteran la realidad, las apariencias diseñadas para manipular. “Debemos ser auténticos con todas las consecuencias”, afirma.
José Palmás es un invitado querido, y se nota en el ambiente. Porque más allá de la estética, lo que deja en el estudio es algo mucho más humano: la certeza de que la autenticidad, cuando es sincera, siempre emociona.