Madrid |
El objetivo de esta medida es adaptar a la realidad del sistema universitario madrileño los cambios introducidos por el Gobierno central en la normativa estatal que regula esta prueba. Para ello, su redacción ha contado con la colaboración de las seis universidades públicas de la región, con la finalidad de ordenar y clarificar las fases de la PAU y adecuarla al funcionamiento del distrito único de admisión. El texto, que ya ha pasado tanto por el Consejo Escolar como por el Consejo Universitario de la Comunidad de Madrid, regula, entre otros aspectos, la estructura de la PAU, que se organiza en dos fases.
La fase de acceso, de carácter obligatorio, incluye los ejercicios correspondientes a Lengua Castellana y Literatura II; Historia de España o Historia de Filosofía; Lengua Extranjera II, y la materia específica obligatoria de la modalidad cursada en segundo de Bachillerato. Por su parte, la fase voluntaria de admisión permite a los estudiantes mejorar su nota pudiendo examinarse de hasta tres asignaturas más e incluso de una segunda lengua extranjera. Los ejercicios de ambas fases podrán estructurarse en apartados que incluyan una o varias cuestiones, las cuales podrán requerir respuestas cerradas, semiconstruidas o abiertas, siempre que la puntuación correspondiente a las preguntas abiertas y semiconstruidas represente, como mínimo, el 70% del total de cada prueba.
Además, el decreto regula la estructura organizativa de la PAU, atribuyendo funciones y competencias a las Comisiones Coordinadora y Organizadora, así como la composición y funcionamiento de las comisiones de materia y tribunales calificadores. También se establece el procedimiento de revisión de las calificaciones y se contemplan las adaptaciones oportunas a realizar para los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, con el fin de garantizar la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la accesibilidad universal.