El presidente de la Cámara del Libro de Catalunya, Patrici Tixis, explica que “será un Sant Jordi ordenado, con controles de aforo y seremos escrupulosos con los protocolos de sanidad”. “Esperamos que sea un éxito para reforzar las librerías y floristerías de proximidad”, añade.
De hecho, la presidenta del gremio de Libreros de Catalunya, Maria Carme Ferrer, constata que “se están adelantando las ventas”. “Desde finales de la semana pasada, mucha gente está viniendo a nuestras librerías a hacer las compras”, dice Ferrer.
A partir del 21 de abril, todas las librerías y floristerías podrán colocar puntos de venta delante de sus establecimientos. Se calcula que habrá un total de 490 paradas en toda la ciudad. Además, la misma festividad de Sant Jordi, el Ayuntamiento de Barcelona, junto a los gremios de libreros y floristas, habilitarán 11 espacios perimetrados para la venta y firma de autores. Las zonas -que sumarán 210 puntos- estarán repartidas en siete distritos, tendrán un aforo del 30% y los asistentes deberán seguir una recorrido único. Los espacios son los siguientes:
El sector del libro prevé alcanzar el 60% de las ventas del año 2019, cuando se vendieron 1,6 millones de libros en toda Catalunya. También el gremio de floristas de Catalunya espera tener buenos resultados. Su presidente, Joan Guillén, estima vender entre 4 y 5 millones de rosas, la mitad -señala- de las que se venderían en un año normal.
La consellera de Cultura en funciones, Àngels Ponsa, destaca que “a través de Sant Jordi nos hemos posicionado en el mundo”. “Es una fiesta que nos singulariza y nos universaliza. No la debemos perder, debemos mantenerla incluso en tiempo de pandemia. Por eso, todo este esfuerzo”, afirma.