¿Cómo influye la falta de ética en la sociedad actual tecnológica?
La falta de ética en la sociedad moderna se ve auspiciada por las nuevas tecnologías y las redes sociales
¿Dónde se encuentra el límite entre los avances científicos y los dilemas éticos?
Amistad, amor y sexo redefinen el sentido de la ética en las relaciones modernas
La ética es una asignatura pendiente en nuestra vida cotidiana.
Entrevistado en el programa “Nits de ràdio”, de Onda Cero Catalunya, donde ha presentado su nuevo libro Ética en la calle, el filósofo y docente Eduardo Infante ha sentenciado que la carencia de principios morales afecta no solo a la política, sino también al mundo empresarial, laboral y digital. "Nuestras calles están en falta de ética", afirma, y señala que esta ausencia genera injusticia y corrupción. Para Infante, la falta de valores éticos no es un problema reciente, sino que se ha ido intensificando con el avance de la tecnología y el crecimiento de las redes sociales, donde los debates muchas veces se convierten en enfrentamientos polarizados.
Infante apuesta por un enfoque accesible y directo para acercar la filosofía a todos. A través de dilemas cotidianos, como "¿Perdonarías a un asesino con Alzheimer?", plantea preguntas que desafían las nociones convencionales de moralidad. "A muchos les interesaría que la ética quedara enclaustrada en la academia", sostiene, pero insiste en que debe discutirse en la vida diaria. Además, propone que la ética debe estar presente en las conversaciones cotidianas, en la educación desde la infancia y en los entornos laborales, donde las decisiones éticas pueden marcar la diferencia entre la justicia y la injusticia.
Uno de los aspectos fundamentales en el debate ético es la relación entre memoria e identidad. Infante plantea que "somos los que recordamos, pero también los que otros recuerdan que somos". La pérdida de recuerdos, ya sea por enfermedad o por el paso del tiempo, desafía nuestra comprensión de la responsabilidad y el perdón. En este sentido, se pregunta si alguien que ha olvidado sus actos sigue siendo responsable de ellos o si la identidad de una persona está ligada a su capacidad de recordar lo que ha hecho. Este tipo de preguntas, lejos de tener respuestas definitivas, invitan a la reflexión y al debate.
Uno de los grandes retos que se plantea es la intervención genética en humanos. "Si pudieras aumentar el coeficiente intelectual de tu hijo antes de nacer, ¿deberías hacerlo?", pregunta. Infante también analiza la evolución de las relaciones humanas, cuestionando si la amistad y el deseo pueden coexistir sin conflicto: "La vida sin amigos no merece ser vivida", cita a Aristóteles, recordando la importancia de las relaciones auténticas. A esto se suma el debate sobre cómo las nuevas generaciones están redefiniendo las relaciones interpersonales, con conceptos más flexibles sobre la amistad y el amor, desdibujando los límites tradicionales entre ambos.
El autor subraya que la ética no es un concepto abstracto, sino una guía para la vida diaria. "Pensamos que las normas y leyes nos dan certezas, pero en cada circunstancia concreta debemos reflexionar qué es lo justo y lo correcto", explica. Su propuesta busca empujar a las personas a la reflexión y el diálogo activo sobre estas cuestiones fundamentales. Infante insiste en que la ética no es un lujo académico, sino una necesidad urgente en un mundo donde las decisiones individuales y colectivas pueden afectar a la sociedad en su conjunto. Comprender la ética permite a las personas tomar mejores decisiones en todos los ámbitos de su vida.
Infante también señala la importancia de la educación en la formación ética de las personas. "Si desde pequeños nos enseñaran a cuestionar lo que es correcto e incorrecto, creceríamos con una mayor capacidad para tomar decisiones responsables", argumenta. Considera que la ética debería ser un pilar fundamental en los sistemas educativos, no solo como una materia teórica, sino como una práctica integrada en todas las áreas de aprendizaje. Además, advierte que, en un mundo cada vez más automatizado e impulsado por la inteligencia artificial, la ética jugará un papel clave en la regulación del uso de nuevas tecnologías y en la protección de los derechos humanos.
En su nuevo libro, Eduardo Infante invita a reflexionar sobre estas cuestiones y muchas otras, animando a recuperar la filosofía como una herramienta para mejorar la convivencia y la comprensión del mundo. Su enfoque busca hacer de la ética un tema accesible y aplicable, que pueda transformar la forma en que nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones en nuestra vida diaria.