El timbre volverá a sonar en los colegios de Valdepeñas el próximo 9 de septiembre, llenándose de nuevo de ruido y movimiento. Una vuelta al cole que mezcla ilusión y nervios para los niños, y que para los padres se convierte en un auténtico ejercicio de organización para encajar horarios laborales, escolares y familiares.
Muchos padres y madres reconocen que la mayor dificultad está en cuadrar los tiempos, sobre todo por las tardes.
Para los más pequeños, la vuelta a clase también trae sentimientos encontrados: pues la ilusión por reencontrarse con los amigos se mezcla con el esfuerzo de tener que retomar los madrugones y los deberes.
Desde las asociaciones de madres y padres de alumnos destacan que servicios como los comedores o las aulas matinales son claves para que muchas familias puedan conciliar.
Un inicio de curso, que se convierte en un ejercicio de equilibrio entre rutinas, horarios y conciliación, y que vuelve a poner a prueba la capacidad de planificación de las familias.