Misterios de Más se adentra en la leyenda de la Santa Compaña y sus ecos en Castilla-La Mancha
Miguel Ángel Linares y Sheila Gutiérrez repasan en Onda Cero Cuenca el origen y los testimonios asociados a una de las leyendas más conocidas del folclore peninsular, una procesión de ánimas que también encuentra relatos similares fuera de Galicia.
Una procesión nocturna, figuras encapuchadas, velas encendidas y una persona viva encabezando una comitiva de muertos. Misterios de Más, con Miguel Ángel Linares y Sheila Gutiérrez, dedica esta semana su espacio a una de las leyendas más reconocibles del folclore español: la Santa Compaña.
Aunque suele asociarse especialmente a Galicia y al norte de España, los colaboradores explican que existen relatos con características similares en otros territorios, entre ellos Castilla-La Mancha, donde aparecen denominaciones como La Estantigua. La tradición describe una procesión de muertos o almas en pena que recorre caminos durante la noche, generalmente con túnicas, capuchas y velas. A su paso, según la leyenda, quedaría un intenso olor a cera o incienso.
Uno de los elementos más inquietantes del relato es que la procesión estaría encabezada por una persona viva que porta una cruz u otro objeto y que después no recuerda lo sucedido durante la noche. Según la tradición, esta persona repetiría el recorrido una y otra vez hasta conseguir entregar su carga a otra persona.
Una condena nocturna
La leyenda atribuye a quien encabeza la Santa Compaña un progresivo deterioro físico. La persona aparecería cada vez más pálida, delgada y agotada porque, según el relato popular, no podría descansar durante las noches.
La única manera de liberarse sería conseguir que otra persona tomase su lugar y recibiera la cruz. Las propias historias tradicionales ofrecen además diferentes métodos para protegerse de la procesión: dibujar un círculo en el suelo, evitar su trayectoria, rezar, no mirar directamente a la comitiva o simplemente huir.
Su aparición se interpreta tradicionalmente como un mal augurio. Si la procesión se detiene frente a una casa, las leyendas señalan que anunciaría la próxima muerte de uno de sus habitantes.
Relatos repartidos por distintos puntos de España
Linares y Gutiérrez repasaron varios testimonios atribuidos a este fenómeno. Uno de ellos sitúa en Murcia, en 2007, a un trabajador del campo que aseguró haber visto durante la madrugada un grupo de figuras oscuras atravesando una carretera con lo que parecían antorchas. Cuando volvió después para comprobar si habían dejado algún rastro, no encontró huellas.
Otro relato habla de un médico que, regresando de atender un parto, habría encontrado una procesión de figuras cubiertas con capuchas y encabezadas por un hombre que portaba una gran cruz. Según la historia, la comitiva se detuvo delante de una vivienda cuyo propietario falleció pocos días después.
También se recoge el testimonio de un joven scout que aseguró haber visto en 1982, durante una acampada en A Coruña, varias figuras formando dos filas y siguiendo a otra que portaba una cruz. Durante años decidió no contarlo por miedo a que nadie creyera su historia.