Mirador Verde: cuidar la vida del suelo para reducir costes y hacer más resistente la agricultura conquense
Vicente Poyatos y el biólogo Carlos Recio analizan las posibilidades de la agricultura regenerativa, un modelo que busca conservar la fertilidad del terreno, reducir insumos y mejorar la retención de agua.
Con una nueva campaña agrícola a las puertas y unos costes de producción que condicionan cada vez más la rentabilidad de las explotaciones, Mirador Verde ha puesto esta semana el foco en aquello que permanece bajo nuestros pies: el suelo. Vicente Poyatos y Carlos Recio, biólogo encargado del vivero provincial de la Delegación de Desarrollo Sostenible, han abordado las posibilidades de la llamada agricultura regenerativa en los cultivos de la provincia de Cuenca.
Su principio fundamental consiste en entender el suelo como un ecosistema formado por microorganismos, raíces, nutrientes, materia orgánica y agua, y no únicamente como un soporte al que incorporar fertilizantes. El objetivo es conseguir que mantenga su capacidad productiva a largo plazo y reducir progresivamente la dependencia de determinados insumos. Recio diferencia esta filosofía de otras fórmulas como la agricultura ecológica: la regenerativa pone especialmente el foco en mantener “un suelo vivo”.
La aplicación depende, sin embargo, de cada cultivo. En cereal, una de las principales vías sería la siembra directa, que requiere maquinaria específica, mientras que en olivar, almendro o viñedo pueden utilizarse cubiertas vegetales para proteger el terreno. Recio insiste en que no se trata de transformar una explotación “de cero a cien”, sino de incorporar gradualmente prácticas que permitan conservar mejor el suelo sin poner en riesgo la economía del agricultor.
Otro de los beneficios está relacionado con el agua. Los terrenos con mayor materia orgánica y cubiertas vegetales pueden incrementar su capacidad de retención y reducir la escorrentía y la erosión. Según el dato aportado durante la sección, un incremento de un punto porcentual de materia orgánica en una hectárea puede traducirse en una capacidad de retención próxima a 190.000 litros de agua.
La agricultura regenerativa no implica prescindir completamente de fertilizantes o tratamientos fitosanitarios, sino utilizarlos de forma más ajustada y compatible con la conservación del suelo. La reducción de labores de arado puede permitir también disminuir el consumo de combustible, otro de los principales costes que afrontan actualmente las explotaciones agrícolas.