Calor

El verano dispara las urgencias veterinarias con golpes de calor y parásitos como mayores peligros

Revisar el pelaje tras los paseos, evitar las horas centrales del día, garantizar agua y sombra en actividades al aire libre son algunas recomendaciones para evitar complicaciones

Onda Cero Albacete

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Hoy nuestro adiestrador canino Ángel Osuna explica cómo soportan el calor los perros | onda cero vega baja

La llegada del verano supone un cambio en la rutina de los cuidadores en varios sentidos: los días son más largos, las temperaturas acompañan y se disfrutan más los planes al aire libre, sin las limitaciones propias de otras épocas del año. Los paseos se alargan de forma natural y el tiempo fuera de casa aumenta. Sin embargo, esta estación también introduce una serie de factores que pueden pasar desapercibidos, pero que influyen directamente en la salud y el bienestar de las mascotas, por lo que conviene tenerlos en cuenta en el día a día.

Uno de los más relevantes es el impacto de las altas temperaturas, que según explica el veterinario José Ignacio Ballester, Practice Manager de AniCura Velázquez Hospital Veterinario, no afectan de la misma manera a personas que a animales. En el caso de perros y gatos, estos “cuentan con mecanismos limitados para disipar el calor ambiental, lo que puede complicar su regulación de la temperatura en situaciones como paseos en horas punta del día, actividad física intensa o permanecer en espacios poco ventilados1”. Cuando esta capacidad de regulación se ve superada, el organismo puede acumular calor de forma progresiva hasta alcanzar niveles que comprometen su funcionamiento normal, pudiendo afectar gravemente a distintos órganos1.

En este contexto, el golpe de calor o hipertermia se sitúa como una de las principales urgencias del verano en animales de compañía. Se trata de un cuadro agudo que puede evolucionar con rapidez y resultar potencialmente fatal1. De hecho, según datos recientes del sector veterinario, estos episodios resultan mortales en el 50% de los casos diagnosticados2 si no se actúa con rapidez, lo que subraya la importancia de la prevención y la intervención precoz.

Y es que, “con medidas sencillas como ajustar los horarios de paseo, garantizar sombra y agua fresca o evitar la exposición prolongada al sol se puede reducir de forma significativa el riesgo2”, señala. Asimismo, el veterinario recuerda que el riesgo no se limita exclusivamente a las temperaturas extremas, ya que factores como la ventilación, el momento del paseo, la raza, el tipo de pelaje o la presencia de enfermedades o condiciones previas también son determinantes1.

Cabe destacar que, junto al calor, el verano también favorece la proliferación de pulgas, garrapatas y mosquitos, cuya actividad aumenta notablemente durante los meses cálidos3. Aunque en ocasiones se perciben como una molestia menor, estos parásitos externos pueden tener un impacto significativo en el bienestar de las mascotas ya que son potencialmente transmisores de graves enfermedades, como por ejemplo la leishmaniosis.

Concretamente, las pulgas pueden provocar picor intenso, problemas dermatológicos asociados o alergia a su picadura, mientras que las garrapatas pueden adherirse al pelo del animal tras paseos por zonas verdes sin ser detectadas de inmediato, siendo potencialmente transmisoras de enfermedades importantes, entre ellas la enfermedad de Lyme, ampliamente conocida en humanos.

Consejos:

  • Mantener al día la protección antiparasitaria: especialmente frente a pulgas, garrapatas, mosquitos y flebótomos, siguiendo siempre la pauta indicada por el veterinario.
  • Evitar los paseos en las horas centrales del día: priorizar las primeras horas de la mañana o la noche para reducir el riesgo de golpe de calor y de quemaduras en las almohadillas debido a la alta temperatura del asfalto.
  • Garantizar un acceso constante a agua fresca y zonas de sombra: un aspecto clave, especialmente durante desplazamientos, viajes o actividades al aire libre.
  • Revisar el pelaje, patas, oídos y zona interdigital tras los paseos: este hábito ayuda a detectar de forma precoz espigas, garrapatas u otras lesiones, sobre todo tras pasear por zonas con vegetación seca.
  • No dejar nunca a la mascota sola dentro del coche: ni siquiera durante periodos cortos o con las ventanas parcialmente abiertas.

Acudir al veterinario ante cualquier síntoma de alerta: como jadeo excesivo, apatía, vómitos, diarrea, desorientación, falta de coordinación, sacudidas persistentes de cabeza, picor intenso o cambios en el comportamiento, ya que pueden ser signos de problemas relacionados con el calor o con parásitos.