Europa Press | Alicia Real
Santander |
La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha defendido que la adenda introducida en el convenio singular entre el Gobierno regional y el Hospital Santa Clotilde lo "endurece, no lo relaja", ya que somete al centro "a más control público, no a menos, y vincula la financiación a resultados reales en salud".
Según ha explicado, dicha adenda establece una serie de indicadores para evaluar la calidad asistencial del servicio y, si no se alcanzan los parámetros exigidos, se puede descontar hasta el 1% de la facturación.
Estos indicadores son una "cosa muy distinta" al régimen de penalidad respecto al incumplimiento del contrato, que está regulado en el propio convenio -no en la adenda- y contempla sanciones de hasta el 10% de la facturación anual.
Así lo ha indicado la presidenta en el Pleno del Parlamento de este lunes al ser preguntada por el PSOE, que, por el contrario, sostiene que esa adenda "garantiza el 99% de la financiación" al hospital privado "aunque no cumpla los objetivos del convenio".
"Su incumplimiento se penalizará con una merma del 1% de los ingresos. En resumen, penalizaciones ridículas, negocio redondo. Un blindaje casi total de la financiación comprometida", ha denunciado el portavoz parlamentario socialista, Mario Iglesias, tras criticar el "afán privatizador" del Ejecutivo de los 'populares' y este convenio que "hipoteca la sanidad de Cantabria durante dos décadas".
Además de la presidenta ha cargado contra el consejero de Salud, César Pascual, quien a su juicio "parece un consejero delegado de una empresa privada". "Van a poner ustedes antes el cartel de cerrado por demolición en su Consejería que en la Residencia Cantabria", les ha dicho.
Unas afirmaciones por las que la presidenta ha acusado al PSOE de impulsar "campañas de fango, de ruido y de miseria creyendo que desgastan a este Gobierno, pero lo único que están desgastando es el mayor patrimonio que tenemos, que es el sistema público de salud". "Es mezquino y vergonzoso".
Buruaga ha pedido a los socialistas que "dejen de mentir y manipular", porque "ni es un contrato a dedo, ni hay pelotazo, ni encubre ninguna privatización". "Yo ya he vivido esta matraca de la privatización y por eso le puedo decir a usted cómo acabó: teniendo que vender la sede del Partido Socialista para pagar las costas de sus juicios contra Valdecilla", ha replicado.