La Piel
👎🏻 Las Palmas acumula seis jornadas sin ganar
🚨 Los amarillos pierden su ventaja sobre el playoff
Aleix Valero | David Ojeda
Canarias |
'La piel'
✍🏻 Por Román Pérez González
Hace tiempo que la UD no me eriza la piel; los puntos han ido llegando, las alegrías por esos puntos han ido llegando, pero son efímeras esas sensaciones en la cabeza porque sí, el equipo iba hasta hace nada muy bien y eso era casi todo, pero sin esos puntos, sin esa magia defensiva sobrenatural que ya se ha perdido no importaba mucho esa piel. O eso creía. Pero no. Eso es todo.
Cuando una jugada se queda en la retina y viaja esa emoción del suelo de los jugadores al cielo de los espectadores esta se queda impregnada en el alma para siempre y hace tiempo que eso no pasa. Las Palmas ganaba, pero había auténticos ladrillos de cena y ahora sin los puntos los ladrillos no hay quien se los coma. Y sí, la Segunda es así y tal y hay que sufrir y Miranda es Miranda, pero no hay forma de justificar esto. El equipo ya no tiene la suficiencia defensiva que servía de ancla para sostener todo lo demás, incluso el escaso bagaje en ataque, ahora ya no te sirve porque de aquel castillo solo quedan las ruinas, la idea, el recuerdo.
Y arriba seguimos siendo insuficientes, a merced de una genialidad, que llegó a través del golazo de Jesé, como llegó la de Lukovic en Huesca para recatar un punto, por ejemplo, como llegó el cabezazo de Barcia para ganar al Cádiz. Pero solo eso. Un muro y unos magos. Pero ahora ya no se tiene todo eso porque la Segunda es muy compleja, porque los estados de forma varían, porque la idea de juego está haciendo aguas, no sale, ya no da. Ahora, al menos, ya no da. Y no parece que Luis García vaya a darle una vuelta a la idea, vaya a darle minutos, galones, peso a Kirian, por ejemplo, y vaya a seguir dándole tiempo a Fuster o Marvin. La idea, hoy, parece agotada.
Por ahí va la piel también siempre; en esas sensaciones, en lo que te hace sentir el equipo, semana a semana. En esa forma de tirar del carro, en el carisma de algunos jugadores, en los momentos en que sientes que esos tipos son los tuyos y nada importa si están ellos defiendo tu vida en ese rato esencial de la semana; el fútbol es emoción, es lo que te hacen sentir de dentro a fuera, del verde hacia arriba, si solo importaran los números los campeonatos de matemáticas se verían por la tele también. Todo el tinglado multimillonario se sostiene por esa infinita y delicada línea, sin ella, sin esa gracia, habría que buscar esa felicidad en otro lado. Hace tiempo ya dijimos por aquí que si los resultados desaparecían, la idea se iba a quedar en nada. Y en nada, en medio de la nada estamos con cuatro puntos de dieciocho