FÚTBOL | CANARIAS OPINIÓN

El fútbol es infinito

⚽ Las UD Las Palmas golea a la Cultural Leonesa

✅ Los amarillos rompen una serie de siete partidos sin hacerlo

David Ojeda | Aleix Valero

Canarias |

✍🏻 Por Román Pérez González

Pese a las trabas que los que organizan el Universo fútbol le ponen al deporte, el fútbol es infinito porque, al final, todo el entramado, toda la mafia, todo la grima que estos generan la destruyen los futbolistas en el campo. El partido de la UD era un horror; la puesta en escena fue una calamidad, los primeros veinte minutos fueron para dedicar la tarde a cualquier otro asunto, sin embargo, el amor lo puede todo, lo justifica, trata de ponerse en el lugar del otro, y bueno, es la UD, qué le vamos a hacer.

La sensación era la de que todo lo que sucedía ya lo habíamos visto semanas atrás, la Cultural presionaba y tenía embotellada a la UD que se salvó por una buena parada de Horkas a bocajarro. Poco a poco esa presión fue menguando y la UD fue creciendo en el partido. Sacando el mazo añorado de la precisión en los metros finales. Golpeando en una falta ejecutada por Fuster y rematada por Mika Mármol, luego el propio Fuster tras jugada de Jesé y, por último, Sandro Ramírez, tras estar en la sombra todo el año emergió para cerrar el partido en un momento hermoso de esos que, a veces, nos regala el fútbol.

Fue una liberación para el equipo, que cerraba del todo el partido y sobre todo para Sandro, uno de los nuestros. Siempre recurro en Twitter a una foto suya preciosa vestido con el equipaje del equipo porque en ese carilla infantil con la ropa del equipo vamos todos, porque es muy fácil empatizar con alguien que ha estado a nuestro lado, en la grada y que desde hace unos cuantos años ya nos guía sobre el campo, aun cuando no le salían las cosas.

Sandro sí es un refuerzo porque no hay que explicarle nada. Porque tiene mucho que decir porque cuando las cosas se pusieron serias en el ascenso con Pimienta él dijo “hola, buenas tardes, vamos a subir”, pero sin pronunciarlo nunca delante de un micrófono, lo dijo en el campo. En Cartagonova, cuando quemaban las papas antes de la final con el Alavés. El fútbol es infinito porque empezamos la tarde queriendo prenderle fuego a todo con razón y la acabamos felices por Sandro, una locura absurda, pero perfectamente asumible.