La flauta
⚽ Las Palmas asalta Almería y casi asegura el playoff
Aleix Valero | David Ojeda
Canarias |
Por Román Pérez González
El tiempo es relativo; el fútbol lo demuestra cada rato, el primer cuarto de hora de agobio fue eterno, el primer tiempo fue un dolor y se hizo largo, la vuelta al juego soporífera porque la dinámica era la misma; la jugada de Pedrola y el posterior paradón de Horkas fue un rayo cayendo en el mar, el gol del Almería parecía que era cuestión de tiempo y, sin embargo ese rato, cuando llegó y en el que todo parecía claudicar, en el que estábamos muertos en vida, fue donde surgió el milagro: en dos minutos, -en el fulgor dos minutos son gotas cayendo por el fregadero, imperceptibles-.
Ahí reventó todo para bien: Las Palmas remontó tras un golazo de Enrique Clemente y una buena ejecución de Pejiño tras un pase al espacio de Kirian. Y el resto del partido fue otra vez una muerte lenta. No ayudó la añadidura de nueve minutos para el bienestar de nuestros corazones.
Para empezar la segunda parte escribí en Twitter una bobería: “hay una flauta en el suelo y la UD está esperando que, de casualidad, haya viento y suene”. Y sonó, claro que sonó. Y todo lo demás es cacharrería, voladores haciendo ruido tapando lo que de verdad importa: 69 puntos. Los goles fueron un chispazo en medio del tedio, en medio de la vorágine a impulsos con los que se sostenía el Almería, pero el caso es que la UD estaba no solo viva sino absolutamente dentro de la escena final en la Liga de Segunda tras ese momento de conmoción, de histeria colectiva; a un ratito estuvo de casi sellar la promoción, -lo impidió el gol del Burgos en el descuento- y en este momento -a la espera de lo que haga el Deportivo de La Coruña- a dos puntos del segundo puesto, siendo estos el último rival al que vas a visitar, en un partido que pone los dientes a tiritar a todos los portadores de stent en Riazor y en la islita de Gran Canaria.
La fórmula sigue sin gustarme, pero ese rato de euforia es casi todo lo que importa, casi todo lo que se busca cuando se ve deporte, es el gol de Nauzet en Anoeta que cambió una trayectoria, una vida en aquel caso, esta enajenación igual ya es hilo conductor de un año que parecía acabar en accidente y que todavía puede ser histórico. Entre esos dos márgenes infinitos se maneja la UD de Luis García: números gloriosos, sensaciones infames a ratos. Ya todo da igual. En quince días sabremos qué será de nosotros. La meta está ahí. La partida ahora tiene una música diferente.