CANARIAS | ACTIVIDAD SÍSMICA

Un estudio identifica posibles acumulaciones de magma a entre 10 y 30 kilómetros bajo Tenerife

🌋 La primera imagen tridimensional de la corteza profunda y el manto superior de la isla revela cuatro grandes anomalías sísmicas, la más destacada bajo el sector occidental

Redacción

Canarias |

Infografía del estudio | (INVOLCAN)

Una investigación científica ha permitido obtener por primera vez una imagen tridimensional de la estructura profunda de la corteza y del manto superior bajo Tenerife. El estudio ha localizado varias zonas en las que las ondas sísmicas se propagan a menor velocidad y que podrían estar relacionadas con acumulaciones de magma en la base de la antigua corteza oceánica.

El trabajo está liderado por Víctor Ortega Ramos, investigador del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y doctorando de la Universidad Complutense de Madrid. En él también participan el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), la Universidad de Ginebra y el Instituto de Investigación en Vulcanología y Evaluación de Riesgos de Portugal.

Tenerife alberga uno de los sistemas volcánicos más complejos de Canarias. En el centro de la isla se encuentra el complejo Teide-Pico Viejo, punto de encuentro de sus tres grandes dorsales volcánicas. Investigaciones anteriores ya apuntaban a la existencia de diferentes niveles de almacenamiento de magma desde la corteza superior hasta el manto.

Más de 785 terremotos analizados

Para reconstruir el interior de la isla, los investigadores analizaron más de 785 telesismos registrados en Tenerife por la Red Sísmica Canaria entre 2017 y 2024. Se trata de terremotos de gran magnitud ocurridos en distintas partes del planeta, cuyas ondas permiten estudiar las características del subsuelo que atraviesan.

El equipo utilizó la técnica de las funciones receptoras, que analiza las transformaciones de las ondas sísmicas cuando pasan por materiales con distintas propiedades físicas. Este procedimiento permite identificar cambios en su velocidad y elaborar una representación de las estructuras situadas a diferentes profundidades.

Los resultados muestran una capa de corteza oceánica relativamente rígida, de unos diez kilómetros de espesor y con velocidades sísmicas elevadas. Por debajo aparece una estructura más heterogénea, en la que se han identificado cuatro grandes anomalías de baja velocidad entre los 10 y los 30 kilómetros de profundidad.

Estas alteraciones podrían deberse a temperaturas elevadas o a cambios en la composición y las propiedades de las rocas. Los científicos consideran que también pueden estar vinculadas con la presencia y acumulación de magma procedente del manto superior.

La principal anomalía, bajo el oeste de Tenerife

El hallazgo más relevante se sitúa bajo el sector occidental de la isla, donde se han registrado velocidades excepcionalmente bajas de las ondas sísmicas S. La combinación de estos datos con modelos termodinámicos apunta a que la zona podría contener una proporción significativa de material fundido.

Según Involcan, esta concentración estaría relacionada con un proceso conocido como underplating magmático. Este fenómeno se produce cuando el magma procedente del manto se acumula progresivamente en la base de la corteza oceánica, modificando con el paso del tiempo sus características físicas y químicas.

La investigación también detecta una relación espacial entre estas anomalías profundas y parte de la sismicidad registrada durante los últimos años en Tenerife. Muchos de los terremotos se concentran por encima o en los bordes de la principal zona de baja velocidad.

Esta distribución podría estar relacionada con procesos de acumulación y transferencia de magma. Al ascender hacia niveles menos profundos, la reducción de la presión favorece la liberación de gases disueltos, principalmente dióxido de carbono. Su posterior migración y su interacción con el sistema hidrotermal de Tenerife podrían contribuir a explicar algunos terremotos híbridos y de baja frecuencia observados en la isla.

Mejorar la vigilancia volcánica

El estudio aporta una nueva visión sobre la formación y evolución del edificio volcánico de Tenerife desde sus niveles más profundos. También plantea una posible conexión entre procesos desarrollados a decenas de kilómetros bajo la superficie y fenómenos como la sismicidad o la desgasificación.

Las próximas investigaciones tratarán de determinar con mayor precisión la geometría, extensión y conexión de estas zonas. Para ello, los datos sísmicos se combinarán con métodos geofísicos, petrológicos y geoquímicos.

El objetivo es comprender mejor cómo se almacena, acumula y transfiere el magma bajo Tenerife. Este conocimiento permitirá perfeccionar la interpretación de cambios en la sismicidad, la emisión de gases y otros parámetros empleados en la vigilancia volcánica, así como identificar posibles señales precursoras de una futura erupción.