Menorca apuesta por la cultura como motor del turismo sostenible
Durante el encuentro, el arquitecto y divulgador cultural Enrique Domínguez Oceta subrayó que el turismo del futuro “no se construye solo desde el paisaje”, sino también desde la historia, la arquitectura y las tradiciones que hacen único a cada territorio.
La isla balear se presenta como un ejemplo destacado de este modelo. Su declaración como Reserva de la Biosfera en 1993 consolidó una forma de desarrollo que integra naturaleza, cultura y actividad económica. Este equilibrio ha permitido a Menorca diferenciarse frente a destinos masificados, apostando por la autenticidad y la preservación del entorno.
Uno de los pilares de esta identidad es su patrimonio talayótico, con más de 1.500 monumentos prehistóricos distribuidos por toda la isla, así como sus tradiciones, gastronomía y celebraciones populares. Elementos que, según los expertos, responden a la creciente demanda de viajeros que buscan experiencias culturales auténticas.
En este contexto, cobra especial relevancia el llamado “opening cultural”, una estrategia que consiste en organizar eventos que marcan el inicio de la temporada turística con una fuerte proyección internacional. Este tipo de iniciativas no solo atraen visitantes, sino que también contribuyen a desestacionalizar el turismo y captar un perfil de viajero con mayor interés cultural y poder adquisitivo.
El modelo ya ha demostrado su éxito en ciudades europeas y destinos internacionales, y ahora Menorca busca consolidarlo mediante una oferta que combine arte contemporáneo, patrimonio histórico y experiencias locales.
Los expertos coinciden en que la clave del futuro turístico de la isla reside en mantener su singularidad, proteger su patrimonio —tanto material como inmaterial— y reforzar su relato cultural. De este modo, Menorca aspira a consolidarse como un destino sostenible, atractivo y diferenciado en el competitivo panorama turístico global.
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