ENTREVISTA

Los restauradores alertan de un aluvión de cancelaciones en Playa de Palma y la Serra por las restricciones de movilidad para ver el eclipse

En una entrevista en el programa Más de Uno Mallorca, Juanmi Ferrer, presidente de Mallorca CAEB Restauración, pide a las administraciones que concreten cuanto antes cómo se aplicarán las restricciones de movilidad previstas para el eclipse total de sol del próximo 12 de agosto.

María Cortès

Mallorca |

Los restaurantes de Playa de Palma y de la Serra de Tramuntana empiezan a notar las consecuencias de la incertidumbre generada por las restricciones de tráfico previstas con motivo del eclipse total de sol del próximo 12 de agosto.

El presidente de Mallorca CAEB Restauración, Juanmi Ferrer, ha explicado este jueves en Onda Cero que muchos establecimientos llevaban meses preparando la cita como una oportunidad para atraer clientes. Habían diseñado campañas de promoción, adquirido gafas homologadas para repartir entre los comensales e incluso creado menús y experiencias específicas para ese día. Sin embargo, la falta de información sobre cómo se controlarán los accesos ha provocado ya las primeras cancelaciones.

Ferrer lamenta que el sector conociera las restricciones a través de los medios de comunicación y no mediante una reunión previa con las administraciones. Además, asegura que todavía no existe un protocolo claro que determine si una reserva en un restaurante servirá como acreditación para acceder a las zonas restringidas.

La situación preocupa especialmente en la Serra de Tramuntana, donde algunos establecimientos ya han visto anuladas reservas e incluso eventos programados para esa jornada. En Playa de Palma, algunos grupos de restauración registran ya cancelaciones cercanas al 30%, aunque muchos clientes mantienen todavía sus reservas a la espera de que se aclare el dispositivo de movilidad.

Desde Mallorca CAEB Restauración insisten en que comprenden la necesidad de evitar colapsos de tráfico durante un acontecimiento que atraerá a miles de personas, pero reclaman que las administraciones definan cuanto antes los criterios de acceso para clientes y trabajadores. Consideran que todavía hay margen para ofrecer seguridad a los visitantes y evitar que una jornada que debía convertirse en un revulsivo para el sector termine traduciéndose en pérdidas económicas y una mala imagen para la isla.