Mallorca |
Los barrios de Cala Major y Sant Agustí han evolucionado y crecido notablemente en los últimos 40 años, aunque una de sus vecinas, Francisca Bennássar, recuerda cómo era esa zona hace ya 80 años cuando "los palmesanos venían a veranear a Sant Agustí". Actualmente, según recuerda Bennássar en esta entrevista concedida a Onda Cero Mallorca desde el puerto de Calanova, cerca de su casa, las dos barriadas agrupan a unos 40.000 residentes censados.
Sant Agustí y Cala Major "son barrios residenciales, de trabajadores, de veraneantes, de extranjeros, de hoteles y de comercios locales", admite la que fuera durante largos años presidenta de la asociación vecinal, de la que ahora es vocal. Por ello, las necesidades de los barrios que forman parte de la capital balear tienen las de un destino turístico obsoleto y las de una zona residencial en constante crecimiento.
Además, una de las problemáticas crecientes que sufren los vecinos es la proliferación de locales de estética y masajes que para muchos funcionan como locales de prostitución encubierta y blanqueo de dinero. "Además, la estética de estos centros rompe la imagen del barrio, al lado de quioscos y comercios tradicionales, donde transitan vecinos y turistas", se indigna Bennássar. "Vemos a chicas asiáticas 24 horas posar como muñecas en la vitrina y me da mucha pena", explica esta vecina de Sant Agustí.
Bennásar, cuya vida profesional y política siempre ha estado ligada al Partido Popular, ha ocupado cargos públicos en Bruselas y Palma, por lo que "sé cómo funciona el ayuntamiento de Palma", en sus palabras. Ahora ella batalla porque Cort revise la nueva ordenanza cívica y modifique los criterios para otorgar licencias a locales de estética, entre otras cosas, para tener fachadas más discretas y una actividad más controlada, y así evitar "la entrada de mafias".
Son algunos de los temas que tratamos con esta mujer que acaba de cumplir 81 años de edad y que sigue muy implicada en la vida social de los barrios que tantos retos afrontan. La asociación vecinal aún espera que el alcalde de Palma, Jaime Martínez, cumpla con su promesa y recupere la línea de autobuses de la EMT que unía "el barrio alto" con la calle Joan Miró, y que eliminó el anterior equipo de gobierno municipal.