Cinco encapuchados secuestran, agreden y roban a tres jóvenes que dormían en la calle en Inca
La Guardia Civil ha abierto una investigación para localizar a los cinco encapuchados que supuestamente han secuestrado, agredido y robado a tres jóvenes extutelados que dormían en la calle en Inca.
Los hechos ocurrieron la madrugada la noche del jueves al viernes de la semana pasada en una plaza de la ciudad, según ha adelantado el diario 'Última Hora' y han confirmado a Europa Press fuentes próximas a las pesquisas.
Cinco encapuchados se bajaron de dos vehículos armados con palos y agredieron a los tres jóvenes, que tienen 18 años, son extranjeros y son usuarios de un centro de atención de Cáritas Mallorca.
Después les introdujeron en el maletero de los coches y los llevaron a un descampado, donde volvieron a golpearles y les robaron sus pertenencias. Uno de ellos, según ha indicado la entidad social en un comunicado, fue apuñalado en una pierna.
Los tres jóvenes tuvieron que ser atendidos en un centro hospitalario con heridas de diversa consideración, entre ellas una fractura de nariz, varios dedos rotos y heridas en la cabeza que requirieron puntos de sutura.
Al recibir el alta médica, acompañados por el personal de Cáritas, presentaron una denuncia ante la Guardia Civil. Los agentes de la Unidad de Policía Judicial han abierto una investigación para tratar de localizar a los cinco sospechosos.
La principal hipótesis, según las fuentes consultadas, es la de que se trate de algún tipo de ajuste de cuentas. Se descarta, por el momento, que se trate de un delito xenófobo.
Las tres víctimas se encuentran en uno de los espacios de acogida con los que cuenta Cáritas, donde están recibiendo acompañamiento mientras se recuperan de sus lesiones.
Los chicos, quienes habían estado tutelados por la administración, se encontraban sin una alternativa habitacional adecuada desde el día que cumplieron la mayoría de edad. En el momento en el que se produjo la agresión estaban durmiendo en un espacio público.
Es algo que, ha remarcado Cáritas, sucede de forma habitual con los jóvenes migrantes que deben abandonar los centros de protección de menores "sin disponer de una red familiar, social o residencial suficiente".
Es por ello que la entidad ha reclamado a las administraciones y entidades competentes que pongan sobre la mesa los recursos necesarios para acompañar a estos jóvenes en su transición hacia la vida adulta y evitar situaciones de extrema vulnerabilidad.
Aunque ha reconocido que los procesos de acogida e integración "plantean dificultades y desafíos reales", la entidad ha considerado que ante casos como el vivido por estos tres migrantes su responsabilidad es prestarles apoyo.
La dignidad de una persona "no depende de su nacionalidad ni de su situación social" y la respuesta ante quien se encuentra "herido, desamparado o necesitado" debe comenzar por la acogida y el cuidado, ha señalado.