Illes Balears |
Un equipo de Más de Uno Ibiza y Formentera ha recorrido esta mañana el asentamiento ilegal situado en el aparcamiento de sa Llaveria, junto al recinto ferial de Ibiza y muy cerca de una de las principales entradas de la capital de la isla, apenas unas horas antes de que este martes 21 de abril comience el desalojo decretado por el Ayuntamiento.
Un lugar que prácticamente ya está desierto, con muchos de sus habitantes habiéndolo dejado todo atrás, mostrando un escenario desolador en el que conviven infraviviendas improvisadas con cualquier tipo de material y toneladas de basura acumulada. Todo ello en una pequeña gran ciudad paralela, con más de un centenar de estructuras precarias construidas con palés, lonas, maderas y plásticos y en las que se pueden encontrar colchones rotos, muebles improvisados, electrodomésticos inservibles, restos de comida esparcidos por el suelo, plásticos, envases, maderas y objetos personales desperdigados por todo el terreno.
Entre los pocos residentes que aún permanecían en el asentamiento, el programa ha podido hablar con Mohamed, un trabajador saharaui que lleva dos temporadas viviendo allí y que ha explicado que la mayoría de los habitantes del asentamiento tienen empleo en sectores como la hostelería, la limpieza, el transporte público o el reparto, pero que no pueden acceder a una habitación cuyo alquiler supera los 700 u 800 euros mensuales ya que, además, en las mayoría de los casos hay que ahorrar lo que se pueda para ayudar a sus familias en sus países de origen.
Tanto que según este joven que es ayudante de cocina, "si nos marchamos, si nos echan, o si tenemos que abandonar la isla, Ibiza se para porque somos trabajadores esenciales que somos necesarios para el día a día, y más ahora cuando llegue la temporada de verano".