Paco Fernández: “La música buena y la música mala existen; el reguetón no me dice absolutamente nada”
El músico Paco Fernández, considerado uno de los pioneros de la fusión entre flamenco y sonidos chill out en Ibiza, protagonizó junto a su hijo Steve Fernández una extensa entrevista en el programa Más de Uno Ibiza y Formentera.
Paco Fernández: “La música buena y la música mala existen; el reguetón no me dice absolutamente nada”
El guitarrista y su hijo Steve Fernández repasaron su trayectoria musical y su visión de la industria en una entrevista en Más de Uno Ibiza y Formentera
El músico Paco Fernández, considerado uno de los pioneros de la fusión entre flamenco y sonidos chill out en Ibiza, protagonizó junto a su hijo Steve Fernández una extensa entrevista en el programa Más de Uno Ibiza y Formentera, donde ambos repasaron su trayectoria, la evolución musical de la isla y su visión sobre la industria actual.
Durante la conversación, Paco Fernández recordó su llegada a Ibiza desde Granada cuando apenas tenía seis o siete años, en una isla muy distinta a la actual, con calles sin asfaltar, una vida sencilla y una fuerte convivencia entre familias llegadas de distintos puntos de España.
“Hemos sido también los constructores de lo que es la isla y de lo que conocemos de Ibiza”, afirmó el artista, reivindicando el papel de quienes llegaron a la isla en los años sesenta buscando trabajo y acabaron formando parte de su identidad cultural y social.
Fernández explicó que la música siempre formó parte de su vida gracias a una tradición familiar profundamente ligada a la guitarra flamenca. Su abuelo ya tocaba el instrumento, su padre era guitarrista y varios de sus hermanos también siguieron ese camino. Él comenzó prácticamente desde niño, actuando en hoteles, barbacoas y espacios turísticos mientras compaginaba los estudios con largas jornadas laborales.
“Yo no recuerdo decir voy a aprender a tocar la guitarra; en mi casa todos tocaban y yo tocaba”, explicó.
Su carrera dio un giro importante con la creación de sus propios proyectos musicales, especialmente con trabajos como Vivir en el Mediterráneo y posteriormente Sal y Sol, donde consolidó un estilo propio que mezclaba la guitarra flamenca con sonidos mediterráneos, electrónicos y ambientales, además de colaboraciones con figuras como José Padilla, referente internacional de Café del Mar.
Sobre la evolución de los estilos musicales actuales, Paco fue especialmente contundente al hablar del reguetón.
“Para mí hay música buena y música mala. El reguetón no me dice nada. Las letras no dicen nada y musicalmente es todo lo mismo”, señaló sin rodeos.
Su hijo Steve Fernández, más vinculado al hip hop, la producción electrónica y los ritmos urbanos, aportó una visión más generacional, reconociendo que el reguetón ha ganado enorme popularidad entre los jóvenes, aunque defendió que el rap más introspectivo y reivindicativo sigue existiendo, aunque con menor presencia comercial.
“Cada vez se escucha más rap de fiesta y menos rap con mensaje político o más intimista”, explicó.
Ambos también coincidieron al analizar el impacto de la inteligencia artificial en la música. Paco mostró cierto escepticismo sobre su valor artístico real.
“La máquina puede hacerlo técnicamente, pero ¿dónde está la emoción?”, planteó, mientras Steve añadió que la IA puede reproducir estructuras, pero no comprender el sentido ni la belleza de una obra.
Durante la entrevista también hubo espacio para hablar de Rosalía, de quien Paco destacó sus enormes cualidades artísticas y la gran producción que acompaña su trabajo, aunque insistió en que él siempre juzga primero la música y no la imagen mediática.
La conversación concluyó con un tono más distendido, hablando de gastronomía y recuerdos cotidianos, donde ambos coincidieron en reivindicar los placeres sencillos de la isla: un buen bocadillo de jamón con tomate, pan payés, aceite de oliva y, en el caso de Paco, también una buena sobrasada ibicenca.
Una entrevista que dejó claro que, para los Fernández, la música no es una moda ni una industria: es una forma de entender la vida.