Illes Balears |
El fotógrafo Mohamed Chendri ha pasado por Onda Cero para presentar su nueva exposición, ‘Als meus ulls. Visió Chendri’, que se inaugura este jueves a las 20.00 horas en Sa Nostra, la sala que tiene el Consell d'Eivissa en la calle Aragón de al ciudad de Ibiza, y en la que se reunen hasta el próximo 19 de septiembre una selección de imágenes donde se refleja su particular manera de retratar la isla mediante fotografías que parecen imposibles, pero que están creadas con imaginación, perspectiva y objetos cotidianos, sin recurrir a inteligencia artificial.
No en vano, Chendri ha reivindicado en Más de Uno Ibiza y Formentera que "se pueden crear cosas muy artísticas y originales tirando de imaginación y objetos que tenemos a mano sin necesidad de las nuevas tecnologías" y en este sentido ha asegurado que su apuesta por la fotografía creativa comenzó durante el confinamiento aunque dió un salto cualitativo en 2023, cuando empezó a trasladar sus ideas al exterior y a mostrar en redes sociales todo el proceso que existe detrás de cada imagen.
Y es que este fotógrafo marroquí que llegó con 12 años a Ibiza, emplea espejos, charcos, paraguas o pequeñas maquetas "para jugar con la perspectiva y transformar lugares conocidos de Ibiza" y por ello su ya famoso paragüas que ha empleado en algunas de sus creaciones más famosas se puede ver en la exposición, formando parte de ella.
Sin embargo, Chendri también ha reconocido que detrás de cada fotografía "existe también mucha paciencia ya que algunas imágenes necesitan tres o cuatro intentos hasta que coinciden la idea, la luz y las condiciones que nos gustan" y por ello ha confesado con una gran sonrisa que "una de las mayores alegrías que me llevo es cuando tengo una idea, el día acompaña y la idea sale bien", al tiempo que también ha recalcado que "se trata de una forma de trabajar muy diferente" a su faceta como fotógrafo de prensa, donde tiene que "documentar lo que sucede en cada momento".
Y por todo ello, a modo de conclusión, este joven fotógrafo de origen marroquí que heredó su pasión por la fotografía de su familia y que compró su primera cámara digital en el mercadillo de Sant Jordi en 2010 "ha reivindicado el proceso artesanal y creativo en un momento marcado por la generación automática de imágenes".