Especial Fira de la Sal 2026

Antoni Ferrer Abárzuza: "La historia de Ibiza no se puede entender sin la sal y los que trabajaron en ella"

El destacado historiador ha repasado más de dos mil años de tradición salinera dentro del programa especial dedicado a la Fira de la Sal 2026 que Más de Uno Ibiza y Formentera ha realizado desde la iglesia de Sant Francesc de s'Estany, destacando la importancia económica, social e histórica de una actividad que sigue viva en la isla

Manu Gon

Illes Balears |

"La sal fue durante siglos una de las principales fuentes de riqueza de Ibiza, mucho antes de la llegada del turismo, y un producto fundamental para sus relaciones comerciales con el Mediterráneo". Así lo ha explicado el historiador Antoni Ferrer Abárzuza durante el programa especial que Más de Uno Ibiza y Formentera ha realizado con motivo de la décima edición de la Fira de la Sal desde la iglesia de Sant Francesc de s'Estany, construida probablemente a finales del siglo XVII y vinculada a la antigua Casa de les Salines, donde se encontraban las oficinas y almacenes de la explotación.

En este sentido, Ferrer Abárzuza ha recordado que los orígenes de la actividad salinera "podrían remontarse a la época fenicia, como sugieren los yacimientos arqueológicos de la zona, entre ellos sa Caleta" y ha explicado como, "inicialmente, la sal se obtenía mediante la evaporación natural del agua marina, aunque con el paso de los siglos los estanques fueron transformándose para mejorar la producción ya que era una actividad fundamental para muchas familias campesinas, que encontraban en los jornales de las salinas una oportunidad de conseguir dinero, especialmente para afrontar gastos familiares o preparar un matrimonio".

Al mismo tiempo, aunque ha reconocido que todavía faltan estudios arqueológicos y geológicos para conocer con precisión los primeros siglos de esta actividad, el prestigioso historiador si ha confirmado que "tras la conquista cristiana de 1235, las salinas quedaron bajo el control de la Universitat d'Eivissa, institución que representaba a los habitantes de la isla y administraba sus derechos de explotación" y que en aquellos tiempos "la extracción funcionaba mediante un sistema de trabajo colectivo en el que las familias tenían tanto el derecho a recibir una cantidad de sal como la obligación de participar en su recogida y que el reparto dependía de la riqueza familiar y los trabajadores se instalaban temporalmente en barracas próximas a los estanques, organizados bajo la dirección de los llamados caps de barraca, antecedentes de los posteriores caps de colla".

Antoni Ferrer Abárzuza junto a Manu Gon durante la grabación del programa | Redacción

Todo ello, según Ferrer Abárzuza en una actividad "especialmente dura, transmitida de generación en generación, en la que también se utilizó mano de obra esclavizada durante distintos periodos medievales y modernos" y que posteriormente cambió tras la Guerra de Sucesión, "cuando Felipe V incorporó las salinas a la Corona en 1715, pese a la oposición judicial de la Universitat, manteniéndose bajo administración real hasta 1876-1877, cuando fueron subastadas y pasaron a manos privadas, dando origen al modelo empresarial del que procede la actual Salinera Española".

Fue un período en el que la producción de sal convirtió a Ibiza "en un importante punto comercial del Mediterráneo, siendo Génova el principal destino de las exportaciones ibicencas desde la Edad Media, aunque también existieron relaciones comerciales con Venecia". Y todo ello, con un proceso nada sencillo ya que según el historiador ibicenco "los barcos mercantes llegaban a la isla para cargar toneladas de sal, que primero se trasladaban desde los estanques hasta los cargadores y después se embarcaban mediante barcazas, pagándose todo en moneda de plata, proporcionando ingresos extraordinarios y contribuyendo a la formación de algunas de las principales fortunas de la Ibiza de aquella época".

Por último, el historiador ha reivindicado finalmente el extraordinario valor patrimonial de ses Salines, donde todavía se conservan los estanques concentradores y cristalizadores, los antiguos espacios de trabajo y construcciones históricas como la iglesia de Sant Francesc de s'Estany y la Casa de les Salines, también conocida como Casa de la Bandera "ya que combina naturaleza e intervención humana y permite comprender cómo vivieron y trabajaron generaciones de ibicencos".