Su primer trabajo la llevó a una explotación minera en la que “descubrí que había muchas cosas que no sabía a pesar de mi formación”. Fue madre joven y de su único embarazo nacieron dos niñas. Dos mellizas que ahora tienen 14 años y que son unas enamoradas del campo. De hecho, una de ellas, al menos ahora, quiere ser veterinaria porque no le gustaría abandonar la vida que conoce.
María José y su marido José Luis tuvieron que tomar decisiones con la llegada de las pequeñas. Los dos trabajaban en la mina y conciliar era muy complicado. Ambos decidieron apostar por el campo y aseguran que no se arrepienten. Porque “conciliar es poder cuidar de tus hijos”.
Nuestra candidata se siente una privilegiada porque a diario desayuna, come y cena cada día con las niñas. Está disfrutando de ellas y no se arrepiente de la decisión que tomó.
Su ganadería en Noceda de Rengos (Cangas del Narcea) suma 125 cabezas de ganado. Vacas de raza asturiana de los valles. Insiste en que no trabaja sola. Lo suyo es un esfuerzo “de equipo”. No cree que haya que ser valiente para dedicarse al campo. Insiste en que lo importante es tener ganas.