Iglesias explica que la incertidumbre sobre la presencia de pescado, unida al coste actual del gasóleo, hace inviable asumir riesgos. “No se puede salir a buscar pescado sin saber si lo vas a encontrar, porque con el precio del combustible sería perder dinero.” Insistiendo en que dar vueltas sin localizar bancos supondría pérdidas directas para las embarcaciones.
En el caso de la costera del bonito, Iglesias indica que normalmente son unas cuatro embarcaciones de Luarca las que salen, aunque este año podrían incorporarse más entre cinco y siete ante la falta de rentabilidad en otras pesquerías.
Sobre la venta confía en que la flota más pequeña mantenga la venta local, y que alguna de las grandes podrían optar por vender en puertos como Avilés o Burela.
Esta situación se produce además después de varios meses complicados para el sector, con campañas negativas en pesquerías como el pulpo o la caballa, que han reducido notablemente los ingresos de la flota. El patrón mayor reconoce que el sector atraviesa “un momento muy delicado”.
En este contexto, desde la cofradía reclaman medidas de apoyo que ayuden a compensar la pérdida de rentabilidad de las últimas campañas. Aunque valoran la existencia de ayudas, como la última para el pulpo, subrayando que su objetivo es poder trabajar con normalidad. “Nosotros queremos salir a pescar y vivir de la mar, no de subvenciones”, apunta.
Iglesias advierte de que, sin soluciones que garanticen la viabilidad económica, la pesca artesanal podría verse seriamente comprometida a medio plazo, especialmente en cofradías de pequeña escala como la de Luarca, “Si no hay una respuesta, sería el cierre de algunas cofradías a pequeña escala como la nuestra”.
Por otro lado, el patrón mayor informa de que las obras en la rula de Luarca avanzan y podrían estar finalizadas a mediados de julio. En cuanto al puerto, señala que no hay problemas de calado, aunque no considera conveniente dragar en verano por el impacto en la actividad turística.