La convivencia con tu perro debería de estar llena de pelos, no de frustración.
¿Sientes que tu peludo no te hace caso y no sabes por qué?
¿Estás en tensión cada vez que sales a pasear?
¿Te frustra haber probado mil cosas y ver que nada funciona?
Esto no es casualidad, porque NO es tu perro, es la relación entre vosotros.
Los tirones, las mordidas, los ladridos en casa y la frustración son el síntoma de que algo no va bien, no el problema. Por eso aquí No trabajamos la conducta, trabajamos la relación que la está generando.