Todo queda en manos de Larcamón
El Sporting cierra el mercado de verano con once incorporaciones y nueve caras nuevas, pues Ferrari y Cuenca ya estaban en la temporada pasada. El Grupo Orlegi apenas paga cantidades por traspasos y en cambio logra sí hacer caja con la venta de Dubasin
El quinto proyecto deportivo del Grupo Orlegi nació 'galáctico' en la mente de José Riestra (con una ambiciosa comparecencia para hacer balance de la 2025/2026), pero acabó convirtiéndose en uno más desde su llegada a Gijón. El Presidente Ejecutivo rojiblanco utilizó frases como "el único objetivo será el ascenso" o "si estamos todos juntos lo vamos a conseguir", e incluso desveló el famoso "si voy yo, ascendemos" que puso en boca de Nicolás Larcamón antes incluso de saber cómo hablaba el técnico; el exceso de euforia de Riestra contrasta ahora con los movimientos del mercado, que han dejado una plantilla muy similar a las anteriores y con el hándicap de la marcha de Dubasin, la peor noticia del verano.
Los primeros en llegar fueron Arana, Jorge Sáenz y Gularte. El portero, que viene claramente para ser suplente de Yáñez, hizo un buen partido en El Molinón con la Real Sociedad B y ya... eso sirvió para firmarle. El central canario estuvo lesionado desde finales de 2025, y aún así apostaron fuerte por él sin que aún haya llegado a debutar ni en Liga ni en los amistosos de pretemporada. El que sí debutó fue Gularte, apuesta personal de Larcamón, siendo despedido con pitos cuando le cambió en la segunda parte ante el Sabadell. No jugó más hasta ahora.
Después llegaron Iosifov, Konrad y Guillamón, que parecía iban a darle un plus a la plantilla. El ruso tiene buena pinta, pero queda por saber si lo visto en Tenerife va a ser habitual o sólo circunstancial; de momento sólo le han firmado un año, con opción a otro en caso de ascenso. Konrad (una gran promesa de La Masía venida a menos) convenció a la directiva cuando jugó en Gijón con el Ceuta, pero de momento no ha demostrado nada parecido a aquello en la tres primeras jornadas, mientras que el fichaje de Guillamón desató todo tipo de elogios y una única duda: ¿cómo viene a jugar a Segunda un ex-mundialista con España hace nada? Aún desconocemos los motivos, pero las dudas razonables ya surgen con su lesión a los cinco minutos de debutar en El Molinón. De su rendimiento dependerá, en buen grado, la temporada global del Sporting.
Alejo Sarco apareció en el amistoso de Luanco como un aficionado más en la grada, recién aterrizado en Asturias. El delantero argentino no encontró en Alemania la continuidad que buscaba, aunque poco a poco parece que va mostrando cosas en el Sporting. No deja de ser una apuesta a futuro. Como Duñabeitia, fichado de 1ª RFEF, que está convenciendo y parece una buena contratación, o Cuenca, que regresa tras sus buenas sensaciones de la pasada campaña; los dos tienen mucho fútbol en sus botas, pero también una lógica inexperiencia en el fútbol profesional.
Antonio Casas fue el último en llegar, tras una temporada floja en la Segunda italiana. Sí mostró condiciones en el Córdoba, donde anotó diez goles, pero ahora está llamado a suplir los 16 que marcó Dubasin. Veremos si lo consigue.
La salida del 'pingüino' fue el gran mazazo. Tras anunciar Riestra que el tridente ofensivo sólo se iría por la cláusula, Dubasin mostró su deseo de salir y en menos de 5 días quedó todo resuelto por la mitad de su supuesto valor innegociable. ¡Vaya si negociaron! Otra oferta que llega (como Manu García, Pedro, Gragera, Varane...) y otra venta consumada por Orlegi, sin invertir después en la plantilla las cantidades pactadas. Jugadores cedidos o a coste cero, o algún pago testimonial e inapreciable como sucedió con Konrad. Por último se renovó la continuidad de Ferrari, pero el uruguayo sigue recuperándose de su lesión de peroné. Y en contra de las opiniones mayoritarias se optó por no reforzar ninguna de las posiciones de lateral, con Rosas/Íker y Diego/Pablo asumiendo un año más el reto.
Así fue el mercado del Sporting. Orlegi sigue igual: mucha palabrería, pocas acciones... del dicho al hecho ya saben ustedes lo que va. El Sporting tiene una plantilla NORMAL (similar a otras temporadas), y con un entrenador normal lo lógico sería que quedara en una posición normal: mitad de tabla. Para pensar en cotas mayores muchos de esos jugadores deberán de dar un rendimiento notable o sobresaliente, algo que sólo dependerá de ellos y de lo mucho que puedan creer en la idea del entrenador. De momento parece que el grupo es sano y tiene hambre, sin duda algo fundamental para lograr cualquier éxito deportivo; diferente es lo de Orlegi, que sigue en su línea de mucho decir y poco hacer pese a la ambición pública de Riestra.