Incluye que este verano se desarrollen pruebas para comprobar, en aguas próximas al Bioparc Acuario de Gijón, si es posible frenar su llegada a las playas urbanas. Se instalarán unas barreras para ver si funcionan o no. Para controlar el efecto de una especie cada año más común en el Cantábrico y que ha generado problemas entre los bañistas. Incluyo el cierre al baño de algunos arenales.
En ese trabajo participan el Bioparc, el Instituto Español de Oceanografía, la Autoridad Portuaria de Gijón, la Universidad de Oviedo y el Ayuntamiento
Susana Acle, responsable de Veterinaria e Investigación del Acuario, ve difícil que el sistema sea operativo. Con ella hemos hablado en el programa “Más de Uno Gijón”.