En primaria no era un alumno de notazas. Fue cuando empezó los estudios más relacionados con las letras cuando empezó a interesarse más por lo que estudiaba. No saca siempre sobresalientes, pero confía en sus capacidades. Todos los jóvenes las tienen, pero el interés es lo que posiblemente determina que unos saquen mejor notas que otros. En ese sentido, Mario entiende que el sistema falla. Aboga por iniciar la especialización antes y que el sistema luche contra la típica imagen que se tiene de un alumno que saca buenas notas. Personalmente no ha tenido problemas, pero conoce a gente que prefiere no destacar académicamente para que no le perjudique socialmente.
Mario tiene 18 años y reconoce que sacar buenas notas y aprender le hace feliz. Antepone sus estudios a "pasarlo bien" y tuvo claro desde hace tiempo cuál quería que fuese su camino. Va a estudiar Ciencias políticas y derecho en Salamanca, grado que conoció a través de un amigo argentino y no por la orientación que se da en los centros educativos, que también falla, lamenta. Se ha ido dando cuenta de que los jóvenes deben luchar por lo que quieren y confía en que la vida universitaria sea diferente. Cree que será positivo para él porque espera encontrarse con otros jóvenes como él.
La charla nos ayuda a entender también la situación actual de muchos jóvenes, que parecen no interesarse por los estudios. Mario cree que en parte está motivada por los teléfonos móviles. Conoce a mucha gente que cree que en el tik tok o instagram está la verdadera sabiduría y que van a hacerse ricos haciendo poco. Para combatirlo, este estudiante brillante aboga porque padres y profesores se esfuercen en hacer ver que el aprendizaje social no es incompatible con el aprendizaje académico.