Marina Núñez es artista y profesora de la facultad de bellas artes de Vigo. Lleva décadas utilizando la tecnología para crear su obra y la llegada de la IA ha sido un "regalo" para ella. La considera una "aliada prodigiosa" que le permite trabajar como si tuviera un equipo de muchas personas a su cargo. Sin embargo, reconoce que también puede verse como una amenaza, sobre todo porque es algo nuevo. Y lo nuevo asustta.
Para artistas como ella que ya tenían integrada la tecnología la IA ha supuesto un paso más. Una herramienta más, más mágica que ninguna otra, pero una más. Por eso entiende, pero no comparte, a quien cree que la "inteligencia" artificial acabará con el arte. Porque ni es inteligencia (no piensa, no entiende lo que hace) ni acabará con ningún procedimiento. Como otras técnicas o nuevas formas de crear en el pasado, la IA es ahora denostada, pero acabará integrada coexistiendo con el arte "que mancha.
En la parte buena de la inteligencia artificial, dice Marina, está que da la opción a personas que no tengan formación artística de crear su propio arte. En el negativo, que supondrá la desaparición de empleos. Porque lo que antes hacía un artista ahora puede hacerlo la máquina. El debate que Marina cree un tanto sesgado es el que reprocha a la IA "robar" el trabajo de otros. Siendo cierto, dice, que utilizar la obra de otros sin autorización está mal, la IA no hace nada diferente a lo que hacen los humanos. Porque todo está inventado y todo artista recurre al conocimiento que tiene de lo que otros han hecho.
En su participación en las jornadas, el próximo jueves día 6, nuestra invitada explicará que estamos ante una gran revolución que no llega a saberse cómo llegará a afectar. Pero recordará que la llegada de la fotografía también fue una revolución artística, y el arte no murió.