José Manuel Castro cree que los incidentes de este tipo que se van viendo demuestran que se está fallando en el mantenimiento de las instalaciones. Hacen falta inversiones en cosas como esa cinta, que suministra el carbón que necesitan las baterías de cok que alimentan a los altos hornos. Mientras se investigan las causas, confían en que haya novedades porque la situación "es crítica".
Según el secretario general de comisiones obreras en la compañía, la siderurgia asturiana vive su momento más complicado desde las marcha del hierro de principios de la década de los 90. Insta una vez más a los dirigentes a cumplir con las inversiones comprometidas. Hasta después del verano la compañía ya ha dejado claro que no confirmará ninguna inversión en Europa.
La buena noticia desde este año para las plantas asturianas será la puesta en marcha del nuevo horno eléctrico de Gijón. Las previsiones dicen que ya se estará fabricando acero verde en el primer trimestre del año. Pendiente queda la electrificación de Avilés o la famosa planta DRI para Gijón.
Respecto al empleo, se ha confirmado el despido de 100 trabajadores, pero podrían ser más, dice Castro. A lo que se une que "por primera vez en la historia de la compañía" hay trabajadores con 63 años cumplidos que siguen trabajando en la acería.