No hay más cera que la que arde, y se sigue demostrando semana tras semana. El Sporting se tuvo que conformar con un punto, ante un rival que sólo había sumado uno en toda la temporada lejos de su estadio y que ayer no ganó en Gijón porque se equivocó una vez su central. El penalti forzado y transformado por Dubasin (como sucedió en Vitoria) le dio un punto a los de Jiménez, que sólo han sumado un par de los últimos 9.
En ausencia de Otero no hay nada: Amadou cae bien y es simpático, puede tener cierto futuro en el fútbol dentro de unos años pero ahora no es delantero para un equipo profesional; de Caicedo poco más se puede añadir. Con Gaspar limitado tiene que jugar él o no hay más: a Queipo y Cortés les han adelantado un juvenil, Nico Riestra, que ayer debutó en Segunda División. Gelabert, con la llegada de Jiménez, ha perdido contacto con el área, justo lo que tenía con Garitano. Y Dubasin se queda como referencia para todo. Así es muy difícil pelear por cosas importantes.
Sólo Orlegi puede arreglar en un mes y medio el desaguisado de plantilla que han diseñado, y no tiene pinta de que vayan a hacerlo porque en las temporadas precedentes estaban igual e hicieran nada, o casi nada.
El Sporting volverá a jugar el domingo en Huesca, sin nuevos lesionados ni sancionados.
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