Porque durante muchos años se dio por sentado que la explotación laboral era normal en la hostelería. Pero los camareros, las nuevas generaciones fundamentalmente, han dicho basta. Antes, explica Soriano, el empresario les instaba a aceptar las condiciones propuestas porque "tenía a otros cien camareros esperando en la cola". Ahora las tornas han cambiado. Es el camarero quien tiene cientos de locales para elegir dónde trabajar.
El problema, concluye Jesús, no es de falta de personal, sino de ausencia de buenas condiciones. Salariales y laborales. Porque los camareros quieren compaginar su trabajo con su vida. Cada vez hay más empresarios de hostelería que lo entienden y ayudan a que los profesionales amen su trabajo, afirma, aunque también sigue viéndose a "mucho pirata".
@soyCamarero niega que haya personas que prefieran quedarse en casa que ir a trabajar porque estén cobrando "una paguita". No conoce a nadie que lo haga y, añade, habría que ver qué condiciones se le ofrecen para que les saliese a cuenta no trabajar. Asegura además que existe la vocación por ser camarero. Pero de la vocación no se come, de ahí la importancia de profesionalizar al sector y ofrecer buenas condiciones para que deje de ser visto como algo de paso. Anima a los jóvenes a formarse en una profesión que se aprende a amar.
A los clientes, nos recomienda fijarnos en la rotación de personal. Si un local hostelero cambia cada poco de personal, o quien cierra el negocio es quien lo abre, posiblemente no sea un sitio que trate muy bien a sus empleados, cuenta un camarero que tiene cientos de miles de seguidores en redes. Ahí denuncia casos de explotación laboral, pero también de "clientes tocapelotas".