ANÓNIMO ES NOMBRE DE MUJER

Andrea Martínez

Por compromiso, feminismo y una deuda personal, la joven Andrea Martínez ha rescatado del anonimato a muchas mujeres que han sido invisibilizadas a lo largo de la historia de la literatura. Presenta mañana en Gijón "Anónimo es nombre de mujer"

Guillermo Figueroa

Gijón |

Hay casos conocidos en el que las mujeres escribían lo que sus famosos maridos escritores publicaban como suyo. Pero no es el único ejemplo del castigo que la literatura ha profesado a las mujeres a lo largo de la historia. Un intento de invisibilizar a las mujeres que comenzó desde el primer minuto. El primer escritor que firmó un libro en toda la historia fue Enheduanna, una mujer. Pero su historia es desconocida. Por eso en este libro se recupera la historia de las autoras que el canon quiso borrar.

Aunque la situación ha mejorado, en pleno 2026 sigue habiendo escritoras que "ocultan" su género. Sobre todo en ciencia ficción, parece que se puede tener mejor acogida o más ventas si no queda claro que eres una mujer, y las hay que optan por utilizar sus siglas o pseudónimos. El libro trata de reivindicar el lugar de las mujeres en los libros. Y en la tradición oral, porque las mujeres han sido tradicionalmente sus guardianas. Hasta el punto de que grandes y conocidísimos clásicos podrían estar

Andrea siempre ha tenido relación con las humanidades, aunque estudió biología por aquello de las presiones. Ahora ha dado rienda suelta a su pasión, que comparte con el perfil "literatura o barbarie" en la que comparte cosas culturetas con sus seguidores.