Vecinos del Portillo proponen medidas para atenuar los efectos de las obras
Quienes viven en el entorno de las obras no sólo tienen que soportar las afecciones a la movilidad, con atascos y dificultades para que los vehículos de reparto lleguen con sus mercancías hasta los comercios. También sufren los efectos ambientales por el movimiento de tierras que provoca auténtica tormentas de polvo cuando sopla el viento.
El avance de las obras del Portillo ha elevado a un nuevo nivel las molestias en la zona. Las opciones para buscar itinerarios alternativos son reducidas; los paseos de María Agustín y Pamplona absorben el tráfico habitual y el de los vehículos que evitan quedar encerrados en Anselmo Clavé; los conductores del bus urbano lamentan que los cuadros de marcha no se hayan modificado y sea habitual no acabar la jornada laboral a su hora; mientras los taxistas estiman que las obras de la Ciudad suponen recorrer 24 kilómetros menos cada día. Desde la Asociación de Vecinos Joaquín Costa plantean algunas medidas para aliviar el impacto en el tráfico, especialmente a los residentes de la zona, como habilitar la salida a General Mayandía por la calle Crespo Agüero o invertir el sentido en Juana Francés para salir a María Agustín.
Otra afección importante para los vecinos tiene que ver con el movimiento de tierras, que deja al aire toneladas de material expuesto al viento. Hay días que abrir las ventanas para ventilar no es una opción porque el polvo en suspensión se cuela en las casas. "Es sílice cristalina respirable y es cancerígeno", afirma rotundo el presidente de la AA.VV. Joaquín Costa, Juan Ustero. "Los trabajadores deberían ir protegidos y habría que parar las obras cuando hay viento, salvo que haya una autobomba para mojar el terreno".
Piden también que se facilite el acceso a los equipamientos esenciales como los sanitarios. "Esta zona está muy envejecida, hay mucha gente mayor y tienen que pasar el centro médico que hay en la zona de Escoriaza y Fabro y tienen que hacer un recorrido largo, incluso por detrás del Hotel Orús. Es una gymkana para quien va con una silla", explica Ustero. "Tendrían que posibilitar, por Caixaforum, unos viarios cómodos para la gente, aunque los vayan modificando según avancen las obras", sugiere pensando, especialmente, en las personas con limitaciones en su movilidad.
Desde el Ayuntamiento insisten en pedir paciencia. La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha publicado estos días un vídeo en sus redes sociales recordando que las obras son necesarias para, por ejemplo, renovar la red de tuberías, mostrando imágenes del interior de las conducciones retiradas, llenas de materiales de desecho adheridos a sus paredes. "Mirad cómo estaban las tuberías que llevaban décadas y décadas esperando una renovación y los gobiernos anteriores no cambiaron las tuberías por las que corre el agua que bebemos de nuestros grifos", indica en su Instagram.