Teresa Salamero combina su nueva responsabilidad como presidenta colegial con su puesto de supervisora en las unidades de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico Universitario, un cargo que asumió tres días antes de declararse el Estado de Alarma por el Covid, en marzo de 2020. "Fue un máster. Aprendí lo que no está escrito y la verdad es que profesionalmente el reto fue muy grande", cuenta la nueva presidenta colegial. "Se nos aplaudía a las ocho de al tarde, pero eso se pasó en el mismo año. Los sanitarios estamos en el punto de mira y deberíamos tener un reconocimiento justo".
Sobre las condiciones laborales de las enfermeras aragonesas señala que no es mucho mejor que la de los médicos, que estuvieron de huelga la semana pasada y tienen convocados nuevos paros en marzo: "Su motivo de reivindicación es distinto al nuestro y yo no soy quién para entra ahí, pero en cuanto a las condiciones laborales no es que estemos mucho mejor", aclara. "En nuestro caso, el concepto guardia no es el mismo y en planta se funciona de otra manera porque trabajamos a turnos de mañana, tarde y noche".
Al igual que los médicos, los profesionales de enfermería sufren las consecuencias de la inestabilidad laboral y la escasez de plantillas. "Dentro de cinco años se nos van a jubilar casi 600 enfermeras en Aragón y faltan unas 1400 para adecuarnos a las ratios europeas, aunque hay que ajustarse a las necesidades de cada servicio", puntualiza. "Tenemos que trabajar con la administración para adecuar las plantillas a las cargas de trabajo porque tenemos una población cada vez más envejecida". También aboga por ofrecer contratos temporales más largos para dar mayor estabilidad laboral y evitar que se vayan a trabajar al extranjero o que formen parte del 40% de enfermeras que confiesa haberse planteado abandonar la profesión".