Avisos meteorológicos

Piden extremar la precaución en la montaña ante la ola de calor

Montaña Segura insiste en la necesidad de reforzar las medidas de autoprotección y de concienciar a quienes practican senderismo y actividades de montaña sobre los riesgos que supone la combinación de esfuerzo físico y calor intenso. Los expertos recomiendan extremar la prudencia para reducir el riesgo de golpes de calor y el número de intervenciones de rescate.

Redacción

Huesca |

Piden extremar la precaución en la montaña ante la ola de calor | DGA

La montaña no se libra de las altas temperaturas y esto obliga a planificar las actividades en el medio natural. A pesar de que las condiciones de calor están ampliamente anunciadas, la semana pasada una veintena de personas fueron rescatadas tras sufrir problemas físicos -deshidratación, agotamiento, golpes de calor- derivados de las altas temperaturas.

Montaña Segura insiste en la necesidad de reforzar las medidas de autoprotección y de concienciar a quienes practican senderismo y actividades de montaña sobre los riesgos que supone la combinación de esfuerzo físico y calor intenso. Cada verano son más frecuentes los episodios de altas temperaturas también en zonas de montaña, una circunstancia que puede convertir una excursión en una situación de emergencia si no se adoptan las precauciones adecuadas.

Entre las principales recomendaciones destaca la importancia de madrugar al máximo para iniciar la actividad y finalizarla antes de las horas centrales del día, cuando el calor alcanza su máxima intensidad. La planificación es muy importante y con las altas temperaturas lo mejor es optar por recorridos que transcurren por zonas de boque o próximos a ríos. La sombra y la presencia de agua son factores que ayudan a reducir la sensación térmica. Además, si la ruta siempre hay que asociarla a la capacidad física y técnica, con más motivo aún cuando el calor va a ser protagonista.

La planificación previa resulta fundamental. Antes de salir es imprescindible consultar la previsión meteorológica para conocer las temperaturas previstas y valorar si las condiciones son adecuadas para realizar la actividad. Si existe cualquier duda, la recomendación es posponer la salida para una jornada más favorable. También conviene comprobar si será posible recargar agua durante el recorrido o, en caso contrario, llevar una mayor cantidad desde el inicio.

El equipamiento debe adaptarse igualmente a las condiciones de calor. Se recomienda portar al menos dos litros de agua por persona y beber de forma frecuente, sin esperar a tener sensación de sed. Siempre que sea posible, es aconsejable llevar una botella con agua y otra con bebida que aporte sales minerales para reponer los electrolitos perdidos con el sudor. También es importante protegerse del sol mediante crema de alta protección, gafas de sol, gorra o sombrero y ropa ligera, transpirable y de colores claros.

En el caso de los menores, la protección solar debe extremarse mediante cremas de máxima protección y prendas que cubran la mayor parte del cuerpo. La alimentación también debe adaptarse, priorizando alimentos ligeros y ricos en agua, como frutas frescas, y sin olvidar el chubasquero, especialmente cuando las altas temperaturas puedan favorecer la aparición de tormentas.

Durante toda la actividad es fundamental prestar atención al estado físico de todos los integrantes del grupo, especialmente de los niños y de las personas con menor experiencia en montaña. Nunca debe dejarse sola a una persona que manifieste cansancio o malestar, ya que estos síntomas pueden evolucionar rápidamente hacia un golpe de calor. Ante cualquier duda o si las condiciones físicas no son las adecuadas para continuar, la mejor decisión será dar media vuelta antes de comprometer la seguridad del grupo.

Montaña Segura recuerda además la importancia de reconocer los síntomas de un posible golpe de calor, entre los que se encuentran fiebre, pulso acelerado, debilidad, mareos, fatiga, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, confusión o desorientación. En caso de detectar varios de estos signos, se debe actuar con rapidez colocando a la persona afectada tumbada en un lugar sombreado, refrescando su cuerpo mediante paños húmedos o ventilación para reducir su temperatura corporal y avisando inmediatamente al teléfono de emergencias: el 112