Aniversario

Pastas Romero celebra su centenario en Daroca

Cien años, un siglo de vida es lo que cumple este año la empresa aragonesa Pastas Romero, no sólo es mérito llegar a este punto sino manteniéndose como empresa familiar, con el espíritu de su fundador Manuel Romero Marqués. De padres a hijos, nietos y bisnietos. Cuatro generaciones que han convertido a Pastas Romero en referente dentro del sector de la fabricación de pasta. Cien años que han celebrado con un acto en su fábrica central.

Lourdes Funes

Zaragoza |

Momento del acto de celebración del centenario de Pastas Romero/MY Consulting

Cumplir cien años no es algo que se haga todos los días y en Pastas Romero han decidido celebrarlo por todo lo alto. Lo ha hecho en su fábrica de Daroca. Localidad zaragozana en la que surgieron y desde la que se han convertido en referente en la fabricación de pasta, exportando a más de 20 países de todo el mundo y fabricando más de 400.000 kilos diarios. Una celebración que ha contado con más de 350 personas entre las que se han encontrado los trabajadores actuales, son más de un centenar, y también quienes han estado en la fábrica a lo largo de los últimos años. “Son personas que no solamente han trabajado en la empresa, sino que han formado parte de ella y que tienen un profundo sentimiento de pertenencia”, explica Francisco Romero, presidente y consejero delegado de Pastas Romero, 3ª generación de la empresa.

El presidente de Pastas Romero recuerda cómo el origen estuvo en un pequeño taller artesanal que fundó su abuelo en 1926, La Competidora, y en el que fabricaba pasta. “Un hombre que era honesto, muy trabajador y fuertemente comprometido con su tierra y con Daroca”, explica Romero quien asegura que en 1970 vivieron un momento de inflexión cuando “mi padre viajó a Italia y vio que la tecnología estaba cambiando. Las instalaciones del abuelo ya no reunían condiciones para albergar las nuevas tecnologías y decidieron hacer una nueva planta. Eso fue determinante para el futuro de la empresa”.

Ampliación que en un momento decidieron hacer en Zaragoza, en un momento en el que se estaban desarrollando los polígonos industriales de Malpica y Cogullada, pero “el abuelo, profundamente comprometido con su tierra, les dijo que éramos de Daroca y que teníamos que continuar aquí. Y así lo hicieron y construyeron en 1970 la primera planta, lo que llamamos Romero 1”, recuerda el presidente. Otro hito llegó en 2016 cuando se realizó la segunda fábrica, porque las instalaciones de la primera no daban para más ampliaciones y así surgió Romero 2.

La innovación, el compromiso por el territorio han estado en el ADN de Pastas Romero y ahí está puesta también la mirada en el futuro, “innovación no solamente incorporando nuevas tecnologías en nuestros procesos productivos, sino también lanzando al mercado nuevos productos que se acerquen más a los gustos y a las necesidades del consumidor”, ha asegurado Francisco Romero, quien ha añadido que “seguiremos apostando por mantener el cultivo de trigo duro en Aragón, que es la materia prima fundamental para fabricar nuestra pasta, eso significa que podemos reducir nuestra huella de carbono y nos hace que seamos más competitivos”.