Justo después del lanzamiento del cohete había quien no podía contener las lágrimas por lo que supone reunirse para un momento tan especial. "Es francamente extraordinario que nos juntemos al menos una vez al año para gritar eso de "viva San Fermín, gora San Fermín", es algo emocionante y ojalá no dejemos de juntarnos todos los años", ha asegurado Ana Notivoli, presidente de la Casa de Navarra en Zaragoza.
La celebración ha tenido lugar en el bar El Pájaro Azul en la Calle Doctor Cerrada, donde llevan más de 15 años celebrando el chupinazo. Además del vermut y de la charanga, la fiesta ha estado acompañada de la posterior comida, donde todos los miembros de la Casa de Navarra han disfrutado del almuerzo típico de San Fermín: huevos fritos, patatas fritas, chistorra y vino.
Con mucha emoción, abuelos, hijos y nietos se han sentido como en casa al poder celebrar con los suyos el inicio de las fiestas. Han estado acompañados por numerosos aragoneses que, debido a la fuerte unión con la comunidad navarra residente en Aragón, se han sumado a la celebración de San Fermín en la capital aragonesa.