Manuel Blasco: "vamos a estar más vigilantes en la utilización de la montaña en todos sus sentidos"
El año 2025 puede recordarse en Aragón por haber vuelto a batir una cifra de récord de turistas. Hasta finales de junio habían visitado la comunidad aragonesa unos 2.266.000 viajeros, cifra superior a la del año anterior. Acampadas ilegales, masificación de turismo en determinadas zonas y la eliminación de vuelos de Ryanair en el aeropuerto de Zaragoza son algunos de los temas que preocupan ahora en el sector.
Zaragoza |
El verano en Aragón está siendo positivo en cuanto a visitas recibidas. A fecha de 31 de julio, se ha recibido en torno a 2.266.000 viajeros en tierras aragonesas. Una cifra que, como indica el consejero de Turismo y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Manuel Blasco, es un 1,32% más que el año anterior y teniendo en cuenta que todavía queda cuantificar los meses de agosto, septiembre y diversos puentes, se puede llegar a batir el récord de visitantes que se alcanzó el año pasado, superando los 4 millones de visitantes. Cifras entre las que Blasco destaca el aumento de pernoctaciones respecto al año anterior.
Muchos de esos viajeros provenían de vuelos que llegan al aeropuerto de Zaragoza, de hecho, en el mes de julio, subió un 6,9% el número de pasajeros, alcanzando los 71.064. En los siete primeros meses del año, han sido 404.921 viajeros los que pasaron por el aeropuerto maño, un 2,9% más que el año anterior. De ahí que el anuncio de Ryanair de reducir su actividad en un 45% en el aeropuerto de Zaragoza haya sido calificado por Manuel Blasco como “una mala noticia” y asegura que “se está buscando la posibilidad de echar una mano a AENA y a las compañías aéreas para que no decrezca la actividad, pero si AENA no negocian unas tasas equilibradas y una compañía decide unilateralmente, el sector del turismo es quien lo paga”.
Mejora del turismo en el territorio
Un verano que no ha estado exento de polémica, sobre todo ante la masificación en determinados puntos de la comunidad aragonesa. Acampadas ilegales, llegada de autobuses desde otras comunidades autónomas para pasar el día y bañarse en pozas como las de Boltaña o Aínsa o imprudencias a la hora de disfrutar de la montaña hacen que de cara a la próxima temporada haya que tomar medidas como reforzar mensajes de prevención. El consejero de Turismo asegura que “el Gobierno aragonés ha de reaccionar junto con otras administraciones, los Agentes de Protección de la Naturaleza y la Guardia Civil para estar más vigilantes con la utilización de la montaña en todos sus sentidos”.
Blasco incide en que “hay que incrementar la regulación y la vigilancia para que este tipo de turismo no se vaya de las manos”. El objetivo es evitar que prevalezca el turismo masificado y que se busque un turismo que cada vez sea de más calidad, para lo que se está trabajando desde varias líneas con los hosteleros y territorios. Una de las herramientas que puede ayudar son los Planes de Sostenibilidad Turística que deberán estar terminados, pagados y justificados en 2026.
Algunas de las medidas que ya han implementado algunos municipios es la habilitación de aparcamientos para que no se aparque de forma libre por cualquier lugar y desde el Gobierno de Aragón se está trabajando en el plan de autoprotección y emergencias del Parque Nacional de Ordesa para que haya un turismo más ordenado y digitalizando la web para que se pueda reservar el acceso online.
Tasas turísticas
Respecto a la posibilidad de establecer tasas turísticas para regular el turismo, Manuel Blasco asegura que se está estudiando porque han recibido alguna propuesta como el Ayuntamiento de Jaca para poder instaurarla, pero “no se trata de una demanda generalizada del sector”. De momento la masificación no llega a toda la comunidad por igual, aunque sí que destaca algunos puntos como Alquezar, Albarracín, el Parrizal de Beceite o el Parque Nacional de Ordesa.
El consejero de Turismo comparte la opinión de que en determinadas zonas hay que establecer alguna medida de control y las tasas turísticas pueden ser una de ellas, pero no confían en que sea la más útil, ya que quien está dispuesto a pagar una cierta cantidad por una habitación de hotel, que se incremente un euro o dos no le va a servir como disuasión