Jacetania, Alto Gállego y Sobrarbe se movilizan para pedir el desbloqueo de la variante de Sabiñánigo
Reclaman al Ministerio de Transportes que retome las obras entre Sabiñánigo Este y Oeste y concrete los plazos para su reanudación. Además, alertan de los problemas de seguridad, movilidad y actividad económica que provoca la paralización.
El Pirineo se moviliza para exigir el desbloqueo de la A-23. Empresarios del turismo y hostelería, transportistas, agricultores, ciudadanos y ayuntamientos e instituciones de las comarcas de Jacetania, Sobrarbe y Alto Gállego preparan una movilización masiva para reclamar la finalización de la variante de Sabiñánigo. La concentración será el próximo sábado 17 de octubre en el bulevar Antonio Muñoz Loriente de la capital serrablesa.
A falta de un dos por ciento para finalizar su ejecución, estas obras llevan meses paralizadas generando graves problemas de seguridad vial, movilidad y perjuicios económicos para el transporte, la agricultura y el turismo en el Pirineo. Nueve organizaciones empresariales y sociales animan a participar en la concentración ciudadana e institucional del próximo sábado para exigir al Ministerio de Transportes su desbloqueo. En concreto, la movilización está impulsada por la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego (AEPAG), la Asociación de Empresas de la Jacetania (ACOMSEJA), la Asociación Turística Valle de Tena (ATVT), la Asociación de Vecinos de Núcleos Rurales “El Cajicar”, la Cooperativa Santa Orosia, la Federación de Transporte por Carretera de la Provincia de Huesca, ASAJA Huesca, la Asociación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Huesca y CEOE Cepyme Huesca.
Beatriz Peñarrubia, presidenta de AEPAG, señalaba que la concentración surge con tres exigencias muy claras. La primera de ellas es el desbloqueo inmediato de la situación administrativa y contractual de las obras por parte del Ministerio de Transportes. En segundo lugar, el compromiso público y por escrito con plazos claros de reactivación y finalización de los trabajos. Y por último, medidas provisionales de tráfico seguras y dignas mientras se ejecutan las obras definitivas.
Los convocantes sostienen que la paralización de la A-23 ocasiona problemas en el tráfico y la seguridad. Por la zona afectada circulan más de 150 camiones de gran tonelaje, aproximadamente un tercio de ellos con mercancías peligrosas, además de 15 líneas de autobús y 21 rutas escolares. A estos desplazamientos se suma la actividad agrícola. Más de 260 agricultores vinculados a la Cooperativa Santa Orosia deben atravesar el casco urbano con tractores y cosechadoras para desarrollar su trabajo, una circunstancia que incrementa las dificultades de circulación. Los convocantes advierten, además, de que las retenciones pueden comprometer los tiempos de respuesta de ambulancias, bomberos y otros servicios de protección civil. En una localidad con un importante tejido industrial, el bloqueo de los accesos puede agravar las consecuencias de cualquier emergencia.
Según las cifras aportadas por los colectivos, las afecciones alcanzan a más de 30.000 habitantes y a los cerca de dos millones de turistas que recibe anualmente el territorio.