La política de precios en la Alta Velocidad es libre y, por tanto, las compañías pueden establecer el importe del billete que consideren, al contrario de lo que ocurre en otros servicios como las cercanías, donde la tarifa está regulada: "Lamentablemente, estamos acostumbrados a un baile constante de precios del tren, por lo que saber si se está pagando un precio más o menos justo resulta difícil", explica el presidente de la Unión de Consumidores de Aragón, José Ángel Oliván.
El responsable de la UCA señala que lo que va a obligar a las compañías a bajar el precio de los billetes no va a ser la calidad del servicio, si no la demanda: "lo que hay es una caída importante de la demanda y si realmente quieren recuperar el número de viajeros tendrán que bajar los precios, inevitablemente". Recuerda, además, Oliván que la política de precios dinámicos funciona con un algoritmo que, fundamentalmente, tiene en cuenta la demanda que hay en cada momento: "lo que tenemos que hacer es que si no nos gusta, no lo compremos", afirma.
Sobre la decisión de Iryo y Renfe de dejar de indemnizar a los pasajeros en caso de retraso, desde la UCA son claros: "No dicen toda la verdad. Las compañías pueden hacer desaparecer sus ofertas comerciales que garantizan la puntualidad para los billetes que vendan a partir de ahora, pero no para los billetes que han vendido mientras se mantenían esas ofertas", aclara José Angel Oliván, quien advierte de que los operadores no pueden, en ningún caso, eludir las obligaciones legales que marca el reglamento europeo que establece indemnizaciones por falta de puntualidad: "son mucho menores que las que estaban ofertando con fines comerciales, pero la posibilidad de reclamar siempre existe".