El camino principal para llegar a la Plaza del Pilar desde El Coso discurría por El Trenque, una callejuela que en alguno de sus tramos no tenía más de 2,5 metros de anchura y que unía el Coso con la Plaza Sas. "La calle del Trenque tenía casas señoriañes. Allí vivió Goya y vivió su amigo Zapater", cuenta el divulgador y creador del canal de Youtube Historex, Gonzalo Aguado.
Cuando llegó un nuevo alcalde regidor llamado Antonio de Candalija, procedente de Jaen, decidió que había que modernizar el acceso al Pilar: "Había otra cosa muy importante; y es que en El Pilar se iba a construir la cúpula central", apunta el colaborador de Más de Uno Zaragoza. En esa visión, el regidor quiso enfilar una calle a la cúpula central "para que se viera espectacular en el futuro".
El problema fue que para encarar este ambicioso proyecto, el nuevo alcalde tenía que hacer frente a un gran número de expropiaciones. "Había que expropiar casas de toda la vida, algo que hoy sería impensable; lo que no le hizo ganar demasiadas amistades". A pesar de las protestas, su empeño para que hubiera una calle recta y en una sola rasante (en contra de los criterios técnicos) hasta el Pilar terminó haciéndose realidad. Con la llegada de la revolución Gloriosa, se vio obligado a escapar de la Ciudad, huyendo de los revolucionarios que le señalaron como isabelino, "disfrazado de baturro", explica Gonzalo Aguado. Aunque años después, pudo volver a Zaragoza, donde se le reconoció su enorme aportación a la fisionomía de la Ciudad, nombrándolo hijo adoptivo y, años más tarde, dando su nombre a una de las bocacalles de la calle Alfonso.