EXPOSICIÓN

La Confederación del Ebro celebra su centenario con un recorrido 'Por la cuenca del Ebro'

El Palacio de Sástago acoge hasta finales de enero la exposición con la que el organismo de cuenca conmemora los cien años de su creación, reuniendo fotografías, documentos históricos y material audiovisual sobre infraestructuras hidráulicas. La muestra propone dar a conocer la trayectoria y la importancia de la gestión desempeñada en la cuenca del Ebro.

José Antonio Alaya

Zaragoza |

La Confederación Hidrográfica del Ebro fue impulsada por el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo, quien vio la necesidad de organizar la gestión del agua desde el principio de unidad de cuenca para evitar enfrentamientos sociales y que muchas personas llegasen a quedarse sin agua. El comisario adjunto de aguas de la Confederación, Javier San Román, señala que "durante cien años hemos ido construyendo infraestructuras, repartiendo el agua y guardándola".

A lo largo de su historia, el planteamiento original de Lorenzo Pardo ha permitido coordinar los usos del agua y las necesidades de cada territorio en las diferentes riberas de la cuenca. Otra labor esencial ha sido la lucha contra la erosión con numerosas repoblaciones forestales que a lo largo de décadas han evitado que los arrastres de sedimentos a causa de las lluvias acaben afectando a la capacidad de los embalses.

Al crearse la confederación ya existían algunas presas como Arguís o Mezalocha, pero el gran impulso a las infraestructuras hidráulicas llega tras la puesta en marcha del organismo. "El primer embalse importante que se hace después de 1926 es el Embalse del Ebro, que es el que garantiza el agua al Canal Imperial, al Canal de Tauste, al Canal de Tauste, a todos los regadíos y todos los usuarios que tomaban agua del Ebro, que en verano se quedaba prácticamente seco", detalla San Román.

Además de numerosas fotografías, documentos o material audiovisual, como las ocho horas de película grabadas en los años 20 en las que se recogen escenas como la colocación de la primera piedra de un embalse por parte del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, también se recoge documentación de gran valor sobre el primer vuelo fotogramétrico que se realizó en 1927 para elaborar una cartografía que facilitaría la planificación de las intervenciones en la cuenca.