El Real Zaragoza - Cartagena, que terminaba con victoria por la mínima de los maños, contaba con varios protagonistas en cuanto a nombres propios. Se puede hablar del partidazo de Sangalli desde el lateral derecho, también del momento en la recta final cuando Ibai Gómez adelantó su posición para ayudar al centro del campo para finiquitar el partido. O de Jaume Jardí, que ya suma dos goles y tres asistencias en sólo cuatro jornadas. Incluso del despliegue que aportaron Ademo y Terrer en la medular. Pero queda alguien por nombrar.
Ese "alguien" es nada más y nada menos que Rubén Díez. El zaragozano había contado hasta ahora con una participación escasa, reducida a ocho minutos del partido de la jornada inaugural celebrado en Tarragona, y que terminaba con victoria para los catalanes por 2-0. Ni frente al Antequera ni ante el Torremolinos se pudo ver a uno de los capitanes del equipo sobre el césped, lo que de manera inevitable había generado cierto debate en la afición zaragocista.
Incluso el técnico, Ibai Gómez, tuvo que explicarlo en la sala de prensa del Ibercaja Estadio. Allí, lo achacó a motivos tácticos, especificando que hasta ahora su apuesta era un mediapunta más móvil, capaz de presionar arriba y repetir esfuerzos, como era el caso de Pau Sans. También advirtió de que el momento de Rubén Díez, apodado desde niño "Jamelli", iba a llegar.
Y llegó. Frente al Efesé, Rubén sí figuraba en el once titular, escoltado por Ademo y Terrer, ocupando la posición que hasta ahora tenía en Pau Sans a su dueño. Rubén fue el mejor de una primera mitad en la que sólo le faltó el gol, estrellando una situación clara en el palo, e incluso envió una magnífica asistencia a Vadillo, que no pudo definir ante el guardameta Lucho.
Este viernes, en Ibiza, es muy probable que Ibai vuelva a darle la titularidad al de Torrero, más teniendo en cuenta que Ander Herrera arrastra molestias desde Torremolinos. Y Rubén, que ya ha demostrado su clase incluso en categorías superiores, quiere aprovecharla de nuevo.