Los cambios de Ibai Gómez marcan la diferencia
Desde que arrancó la temporada, el técnico del Real Zaragoza, Ibai Gómez, se está mostrando especialmente fino a la hora de manejar los hilos de los partidos desde el banquillo. Una muestra, la entrada de Espiau y Ureña en Ibiza decantando la balanza a favor de los maños.
La importancia de un entrenador siempre ha sido capital en los equipos, tanto a la hora de plantear los partidos como de poder virar su rumbo a través de los cambios que habitualmente se realizan en la segunda mitad. Condición que todavía multiplicó su relevancia desde que el número de permutas se incrementó desde las tres de hace unos años a las cinco actuales, dando un abanico más amplio tanto para el acierto como, a veces, para el error.
Disputadas las cinco primeras jornadas ligueras, el técnico del Real Zaragoza, Ibai Gómez, acumula éxitos en estas lides. Remontándonos a la segunda jornada liguera, el tanto de la victoria frente al Antequera tuvo dos suplentes como protagonistas: Jardí ponía el balón, rematado en primera instancia por Diego González, titular aquella noche, y el que remachaba a gol era Edu Espiau. Lejos de ser casualidad, la tradición continuó.
En Torremolinos, el Real Zaragoza marchaba por delante al descanso, 1-2, pero no tenía el partido todo lo controlado que Ibai quería. Ahí, sacó un as de la manga que nadie esperaba: la entrada de Saidu en la mediapunta, ayudando en la presión y, además, anotando su primer gol de la temporada en una exhibición vespertina de Jaume Jardí.
Volvía el Real Zaragoza a jugar en casa, en el Ibercaja Estadio, y ante el Cartagena era un partido complicado. El panorama parecía aclararse cuando los visitantes se quedaban con diez y Jardí adelantaba de cabeza a los maños, pero sin embargo quizás fueron los momentos de mayor descontrol por parte de los blanquillos. Y ahí, de nuevo Ibai, acertó. Incluyó a Gabilondo en el lateral derecho, cerrando la zona, y adelantó metros a Sangalli sin balón, centrándolo cuando el equipo tenía la posesión. El ex del Racing fue capital en esa recta final y, de hecho, el Cartagena no volvió a asomar por el área.
Quizás lo más llamativo llegó en Ibiza. Partido donde el Real Zaragoza estaba siendo mejor, pero no terminaba en el arranque de la segunda mitad de cargar el área, no encontraba ese filón para llegar con claridad. Ibai Gómez lo vio, incluyó a Espiau y Ureña en el césped, y el resto es historia. En escasos minutos, el delantero ganó un balón en el área que Ureña cruzó a gol, y casi de manera inmediata, de nuevo Espiau se plantaba ante el guardameta, erraba el mano a mano, y llegaba Ureña con la caña desde atrás para sellar el choque.
Movimientos que han dado puntos al Real Zaragoza y que demuestran que la plantilla está concienciada de que, juegue quien juegue, el objetivo es sumar de la mano para llegar a lo más alto.