SUCESOS

La surrealista historia del cuadro de Sorolla que desapareció en Sevilla: "Coño, si este cuadro es bueno"

La familia propietaria, que mientras cargaba el maletero dejó el cuadro en la acera, denunció la desaparición a la policía. Una pintura que podría alcanzar los 60.000 euros.

La policía recupera ‘La Chata’, de Sorolla, en el palacio de Liria de Madrid

María Baraza | Agencias

Madrid |

Cuadro 'Al agua', de Joaquín Sorolla (1908) | EUROPA PRESS/MUSEO CARMEN THYSSEN - Archivo

La Policía Nacional ha recuperado el cuadro de Joaquín Sorolla desaparecido en el centro de Sevilla. El extraño suceso ocurrió el pasado sábado cuando los propietarios, mientras cargaban el maletero antes de salir de viaje, olvidaron el cuadro en la acera de una calle de la capital andaluza. En un principio, los indicios de estos hechos, denunciados en la comisaría, indicaban que lo más posible era que alguien los viera y se lo llevase atraído por el dibujo sin reparar en el valor.

El cuadro, que finalmente fue encontrado, se lo llevó un hombre murciano que pasaba unos días de vacaciones en Sevilla cuando encontró la pieza. Este hombre, que se llevó la pintura de forma accidental, se presentó en la Policía al conocer la denuncia interpuesta por la familia propietaria y alegó que desconocía que se trataba de un Sorolla. "Lo cogí porque me gustó el cuadro, no por la pintura", ha explicado el protagonista. De hecho, el hombre ha relatado que identificó el cuadro gracias a la IA y fue entonces cuando dijo: "¡Coño, si este cuadro es bueno!".

El Sorolla desaparecido que se convirtió en historia

El murciano ha indicado que conoció la noticia tras la denuncia interpuesta por la familia que trascendió a los medios de comunicación. "Entonces, llamé a la Policía para decir que el cuadro lo tenía yo", ha añadido el protagonista.

La familia propietaria ha indicado que el cuadro tenía un gran valor sentimental, ya que estaba dedicado a la propia familia por el pintor valenciano, con su firma incluida. Según fuentes artísticas, la pintura podría pertenecer a lo que el pintor llamaba 'notas de color', y que podría alcanzar en una subasta un valor de 30.000 a 60.000 euros.