EMPRESA

Trescientos empresarios aprenden a sobrevivir en la incertidumbre y la soledad de la mano del superviviente del accidente aéreo de Los Andes

Strauch quiso rescatar dos ejes de su día a día que continúan siendo esenciales en su existencia: la luz y el silencio

Redacción

Málaga |

Trescientos empresarios aprenden a sobrevivir en la incertidumbre y la soledad de la mano del superviviente del accidente aéreo de Los Andes | Princesa Sánchez

Trescientos empresarios y empresarias han aprendido esta semana en Málaga cómo sobrevivir en la incertidumbre y la soledad de la toma de decisiones que supone su propio cargo, como responsables de un negocio. Ha sido gracias al ejemplo de Eduardo Strauch, uno de los 16 supervivientes del accidente aéreo de Los Andes en el que se basa la película La sociedad de la nieve, de Juan Antonio Bayona.

“Nuestras circunstancias no tienen nada que ver con las extremas que vivieron en Los Andes pero si hay algo que forma parte de un empresario: tener que decidir sin la certeza de acertar”, ha asegurado durante la presentación de Strauch, Víctor Almirall, fundador de Grupo Vialdy y organizador del encuentro. “El límite siempre está más allá de lo que uno piensa”, afirmó el protagonista del encuentro ante un auditorio de 600 personas (300 empresarios y sus 300 acompañantes). Trescientos acompañantes cuya asistencia fue fundamentada por Almirall: “las preocupaciones y consecuencias de las decisiones empresariales son compartidas con personas que no figuran ni forman parte de los organigramas”.

Para Strauch, aquella “odisea” -como prefiere denominarla para no referirse al accidente como una tragedia- le cambió la vida. La capacidad humana de organizarse, cuidarse y encontrar una salida a circunstancias inimaginables de aquella tripulación del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya hacia Santiago de Chile es inspiradora 54 años después para quien la conoce y profundiza en ella, reconoce. “Qué propósito tienes y cuánto crees en tu propósito para enfocarse en él es fundamental. Nosotros tuvimos el objetivo y el propósito clarísimo: volver a nuestras casas”, ha sintetizado Strauch a sus 600 oyentes malagueños.

“El amor nos salvó. El amor a nuestros seres queridos, a la naturaleza, a la vida. Gracias a él supimos que las decisiones fueron las correctas”, ha sentenciado en su charla, en la que tuvo la oportunidad de recordar cómo fue el día a día de aquellas personas que quedaron atrapadas en una cordillera entre la nieve a más de 3.500 metros de altura y sin saber quién ni cuándo acudiría a buscarlos. Una expedición de tres compañeros al cabo de los días y a través de las montañas logró la meta después de que oyeran por radio que habían abandonado su búsqueda.

Ante las preguntas de una audiencia empresarial, Strauch quiso rescatar dos ejes de su día a día que continúan siendo esenciales en su existencia: la luz y el silencio. Ambos muy recomendables en la soledad de la toma de decisiones corporativas que requieren

los negocios.

El organizador del encuentro ha asegurado que fue a Los Andes como conocedor y apasionado de la historia con la intención de entenderla mejor y buscando su dimensión. Allí encontró “respuestas sobre cómo aprovechar el tiempo, sobre las personas que nos rodean, sobre vivir la vida que deseas, no dejar lo importante para mañana o expresar los sentimientos a diario…”

Su afán, ahora, es “seguir el camino correcto” que lo entiende como “contribuir y ayudar a los demás”. Una idea que se reforzó tras aquel primer viaje al Valle de las Lágrimas. De ahí, su interés con este encuentro: compartirlo. “Tengo la enorme fortuna de conocer a Strauch, de conversar y compartir momentos con él, una persona serena, cercana, generosa y humana”, ha afirmado. Almirall, a través de su Grupo Vialdy y en conexión con el objetivo de la jornada, se ha propuesto ayudar en la toma de decisiones financiera de las empresas a través de la plataforma que ha estregado el grupo empresarial: Dineto. Dinero ofrece a las pymes que no cuentan con departamento financiero propio un equipo de dirección financiera externalizada sin el coste de una estructura fija y se implanta un

modelo de gestión orientado a la rentabilidad. “Tener una buena contabilidad no es tener información financiera. Una empresa sin dirección financiera pierde dinero, le vaya bien o le vaya mal”, ha explicado Almirall. “Queremos que empresarios y empresarias puedan decidir con los números por delante, con conclusiones sencillas de entender y sin necesidad de incorporar un asesor en nómina”.