La dramaturga y directora levantina se replantea la relación entre realidad y deseo en una puesta en escena desnuda y llena de correspondencias, simetrías y juegos de espejos. Un regreso al teatro como ritual, a la luz, el sonido y la voz de los actores. Porque, como dice Palau, “para pantallas ya tenemos el resto de la vida”. El 8 de mayo cobra vida en el Teatro Echegaray, que acogerá seis funciones de Aquí también los árboles son verdes de jueves a sábado hasta el día 17.