Salud

Las "moscas volantes" se hacen más visibles en verano: cuándo son inofensivas y cuándo requieren una rápida atención médica

La intensa luminosidad propia de esta época del año hace que muchas personas descubran por primera vez las miodesopsias, unas pequeñas manchas flotantes que, en la mayoría de los casos, forman parte del envejecimiento natural del ojo

Redacción

Málaga |

Las "moscas volantes" se hacen más visibles en verano: cuándo son inofensivas y cuándo requieren una rápida atención médica | Vithas Málaga

Cada verano son muchas las personas que, mientras contemplan el cielo desde la playa, nadan en la piscina o pasean bajo un intenso sol, descubren unas pequeñas manchas, puntos negros o finos hilos que parecen desplazarse delante de sus ojos cada vez que mueven la mirada. La mayoría piensa que se trata de un efecto pasajero provocado por la luz o incluso por el agua del mar, sin embargo, detrás de este fenómeno, conocido popularmente como "moscas volantes", existe una explicación médica que, aunque habitualmente no reviste gravedad, en determinadas ocasiones puede alertar de una patología ocular que requiere de un abordaje rápido.

Las llamadas miodesopsias constituyen uno de los motivos de consulta más frecuentes en las consultas de oftalmología durante los meses de verano. No porque el calor o los baños las provoquen, sino porque la elevada luminosidad y la presencia constante de superficies claras y uniformes, como el cielo, la arena o el agua, hacen que resulten mucho más visibles que durante el resto del año. Es precisamente entonces cuando muchas personas toman conciencia por primera vez de su presencia y buscan una explicación.

Un síntoma que se hace más visible en verano

Lejos de encontrarse sobre la superficie del ojo, las moscas volantes se originan en el interior del globo ocular. El humor vítreo, un gel transparente que ocupa gran parte del ojo, experimenta cambios naturales con el paso de los años. A medida que envejece pierde consistencia y algunas de sus fibras de colágeno se agrupan formando pequeñas condensaciones que proyectan una sombra sobre la retina. Esa sombra es la que el paciente percibe como una mancha móvil, un punto oscuro, una telaraña o un hilo que parece escapar cada vez que intenta mirarlo directamente.

“Se trata de un proceso fisiológico que suele aparecer a partir de los 50 años, aunque también puede presentarse antes en personas con miopía elevada, tras determinadas cirugías oculares o después de un traumatismo”, explica el Dr. José Manuel Arias, oftalmólogo del Hospital Vithas Málaga especializado en retina.

En la inmensa mayoría de los casos no afecta a la calidad de la visión ni requiere tratamiento específico, ya que el cerebro termina adaptándose a estas imágenes hasta relegarlas a un segundo plano. Sin embargo, el hecho de que las miodesopsias sean habitualmente benignas no significa que deban restarse importancia a todos los casos.

No todas las moscas volantes son iguales

El Dr. Arias explica que la mayor parte de estos casos obedecen a un desprendimiento posterior del vítreo, un proceso habitual asociado al envejecimiento ocular que, por sí solo, no compromete la visión. "El problema aparece cuando, durante esa separación del vítreo, se produce una tracción excesiva sobre la retina y llega a originarse una pequeña rotura. En ese momento dejamos de hablar de un proceso fisiológico para encontrarnos ante una situación que exige una valoración inmediata", señala.

Según el especialista, el principal error consiste en asumir que todas las moscas volantes son iguales. "Muchos pacientes han oído que son normales y esperan varios días antes de acudir al oftalmólogo. Ese retraso puede ser determinante si detrás existe un desgarro retiniano. Por eso siempre insistimos en que el contexto en el que aparecen es mucho más importante que la propia presencia de las manchas".

La aparición súbita de una auténtica "lluvia" de puntos negros, la percepción de destellos luminosos similares a pequeños relámpagos o la sensación de que una cortina oscura comienza a cubrir parte del campo visual constituyen algunos de los signos que obligan a acudir de forma urgente a un servicio de oftalmología. Estos síntomas pueden indicar que la retina ha comenzado a desprenderse, una de las urgencias oftalmológicas más importantes por el riesgo de pérdida permanente de visión.

La rapidez puede salvar la visión

Ante este tipo de síntomas, la exploración del fondo de ojo mediante dilatación pupilar permite confirmar si existe alguna lesión retiniana. Se trata de una prueba sencilla, indolora y decisiva para establecer el diagnóstico. Cuando el desgarro se detecta de forma precoz, el tratamiento con láser suele bastar para sellar la rotura e impedir que el líquido pase por debajo de la retina. Si el diagnóstico se retrasa y ya se ha producido un desprendimiento, el paciente puede necesitar una cirugía mucho más compleja para intentar recuperar la visión.

"Siempre decimos que, en retina, el tiempo cuenta. Cuanto antes diagnosticamos una rotura, más sencillo resulta el tratamiento y mayores son las probabilidades de conservar la visión sin secuelas. Esperar a que desaparezcan los síntomas por sí solos nunca es una buena estrategia cuando hablamos de un cambio brusco en la visión", afirma el Dr. Arias.

A pesar de ello, el especialista lanza un mensaje de tranquilidad. "No queremos que la población se alarme cada vez que vea una pequeña mancha flotando delante de los ojos. La inmensa mayoría de las miodesopsias forman parte del envejecimiento natural del vítreo y no tienen consecuencias. Lo importante es conocer las señales de alarma y consultar cuando aparecen de forma repentina o asociadas a otros síntomas”.